Jorge Eduardo Arellano
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Madrid / EL PAÍS
El reclamo no podía ser más atractivo: “Pierda 28 kilos en menos de 9 semanas sin dejar de comer”. Tomando una pastillita de “una fórmula secreta de productos naturales” y echándose a dormir. Miles de personas leyeron los anuncios en la prensa y contactaron con Nutra Life Internacional, sin saber que, en realidad, lo que estaban comprando no era un producto de herbolario, sino un compuesto de hormonas tiroideas y sexuales en elevadas concentraciones que se vendían sin control sanitario.

La Guardia Civil le ha dado el golpe de gracia a la empresa que comercializaba estos productos (70), ha imputado a sus siete responsables y ha localizado el rastro de 39,000 envíos de estos potingues.

La historia viene de largo. La asociación Facua-Consumidores en Acción alertó en 2005 de la venta de adelgazantes, potenciadores sexuales, relajantes o pastillas para aumentar el busto que se publicitaban como si fueran hierbas inofensivas. El asunto llegó a la Agencia Española del Medicamento, que puso el caso en manos de la Sección de Consumo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Lo primero que hicieron los agentes, según dijo ayer uno de los encargados de las pesquisas, fue comprar algunos de esos productos y llevarlos a analizar. “Se comprobó que la mayoría de los productos tenían concentraciones altísimas de hormonas. En algunos casos se adelgazaba, pero creaba tales desórdenes en el organismo que luego se recuperaba el peso rápidamente, y, lo que es peor, la salud de quienes lo consumían se resentía”.

Los productos analizados llevaban altas concentraciones de triyodotironina (hormona tiroidea) y de Beta-Estradiol (hormona sexual). Si la proporción de referencia en medicamentos es que lo normal sea de entre 25 y 156 partes (pmol) por litro de estas hormonas, en las de Nutra Life había hasta 15,800 pmol por litro, según la Guardia Civil.


Ocultaban componentes
Pero nada de esto se decía en la etiqueta. “Lo que ponía era que eran productos naturales de derivados de la soja, compuestos florales, sin efectos secundarios; pero nada se ponía de que había hormonas y en cantidad”, explicaron ayer fuentes de la UCO.

Los agentes localizaron una nave en Málaga repleta de cajas de productos Nutra Life (luego convertida en Paramarketing), y dieron con el centro de llamadas, también en la capital de la Costa del Sol, adonde se hacían los encargos al por menor de los clientes interesados.

También dieron con el supuesto responsable de la venta de los falsos adelgazantes, el británico Andrew Benson, imputado por un delito contra la salud pública, pero que no ha sido detenido. La pesquisa pasó por Badajoz, donde se pusieron las primeras denuncias, y llegó a Barcelona, donde estaba la firma que importaba estos productos al por mayor, desde laboratorios de Francia, Alemania, Grecia, Suiza y Holanda. Ahora se busca a supuestos laboratorios radicados en España que ya estaban elaborando estos productos con fórmula propia.

La Guardia Civil ha imputado a siete personas (dos británicos y cinco españoles) y ha ejecutado cinco registros domiciliarios, en los que se ha incautado de 70,000 envases de 70 productos. Los nombres, realmente, no inspiran confianza. Por ejemplo, los adelgazantes más famosos son Adelgazamiento del Doctor Chang, Redu Fizz o Especias Maggie Drozd. Si el objetivo era conseguir un crecimiento mamario, las marcas eran Super Buste XL, Star Bust Sitem o Maxi Buste.

La Guardia Civil calcula que los beneficios obtenidos por los imputados durante el último año superan los dos millones de euros. Lo que no han podido determinar por el momento es cuántas personas han consumido esos productos ni la cantidad de personas cuya salud se ha visto afectada por el consumo de estos productos milagro. Se sabe que se han despachado más de 39,000 envíos. “Lo que nos sabemos por ahora es si esa cifra corresponde a 39,000 clientes o si los mismos han pedido muchas veces. Pero son muchos miles, eso está claro”, explica la UCO.