•   LAS MINAS, RAAN  |
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“Mamá, ahí vengo después del primero (de enero); le deseo un próspero Año Nuevo. Cuídese mucho”, fueron las últimas palabras de Denis Gaitán Vivas, de 34 años, un destacado policía voluntario de Rosita, a quien un grupo de delincuentes ejecutó la tarde del martes último en la comarca Buena Esperanza, en ese municipio de la Región Autónoma del Atlántico Norte.

La víctima, que tenía unos cinco años de prestar sus servicios a la institución policial, regresaba a la unidad de policía de Rosita, después de visitar a su madre, Juana Vivas Sánchez, cuando a unas 25 varas de la casa fue interceptado por delincuentes, quienes lo golpearon, y luego le propinaron un impacto de bala calibre 22 en la sien izquierda.

El cuerpo del policía fue encontrado en estado de descomposición la mañana del miércoles, por Basilio García Vivas, su primo, quien de inmediato avisó del funesto hallazgo a la progenitora del infortunado.

La Policía de Las Minas confirmó el hecho ayer, y no descartan que el crimen sea una venganza, porque Gaitán participó en varios operativos antinarcóticos y capturas fallidas que se ejecutaron en el lugar donde los malhechores seguramente lo identificaron.

Todo hace indicar que los criminales se enteraron de que el reconocido policía voluntario se encontraba de visita donde su mamá, y le esperaron a su regreso para asesinarlo, dejando éstos un claro y macabro mensaje a la institución policial.

La Policía asegura tener identificados a varios sospechosos del crimen, sin embargo, prefieren adelantar los avances de la investigación para no entorpecer el proceso.

Se supo de forma extraoficial que los señalados criminales son reconocidos, principalmente, por la comisión de abigeato, robos y violaciones, y por cultivar marihuana.

Los amigos policías de la víctima le habían advertido que tuviera mucho cuidado al ir a ese lugar a ver a su madre, porque días antes, en el mismo sitio, participó de una operación de captura de varios malhechores.

Al momento de su ejecución, el policía Denis Gaitán andaba de civil y desarmado. Los jefes policiales de Las Minas recuerdan al ahora difunto como un abnegado y ejemplar policía voluntario. Su madre, Juana Vivas, decidió sepultarlo en el mismo sitio donde lo asesinaron.