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Con la muerte materna de Kati Claribel Gutiérrez Aráuz en el Hospital Regional “César Amador Molina”, vuelven a la palestra pública las “negligencias médicas”, las que, según este gremio, el Ministerio de Salud, Minsa, no las está tratando de una manera adecuada. Los galenos consideran que el Minsa busca culpables para condenarlos sin resolver el problema de raíz, puesto que se siguen registrando defunciones evitables.

EL NUEVO DIARIO consultó a varios doctores que trabajan actualmente en el centro hospitalario de Matagalpa, y sostienen que las auditorias efectuadas por el Minsa lesionan sus derechos como profesionales, ya que no se les consulta en el proceso de análisis, y tampoco se toma en cuenta ni se responsabiliza a los directores de centros o Silais, quienes son los encargados de proporcionar los insumos y materiales para atender a los pacientes.

Consideraron que el caso de Kati Claribel no podría tener la misma connotación que el de Alicia Indira Fernández Romero, por el cual ya fue condenada a 12 años de prisión la doctora Auxiliadora Rodríguez Zapata.

“Si llevan este caso a los juzgados, se le revertiría la culpabilidad al hospital del Minsa, por haber atendido a una paciente sin todas las condiciones. La gran pregunta sería: ¿Cerrarán el hospital de Matagalpa, como sucedió con el Centro Médico Americano, donde murió Alicia Indira?”, cuestionaron.

Las tres demoras
De igual manera, estimaron que una de las soluciones a las mortalidades y morbilidades de los nicaragüenses podría ser la aplicación de la metodología conocida como “Las tres demoras”, la cual consiste en analizar y detectar cuál es el origen de la problemática de la atención de los pacientes, para luego buscar una solución al conflicto encontrado.

Esta técnica tiene más de diez años de desarrollarse en Nicaragua, pero se conoce muy poco entre los profesionales de la salud, puesto que se ha implementado sólo en las unidades de atención primaria que están ubicadas en el interior del país.

Los médicos de los centros de salud departamentales conocen esta metodología, porque trabajan con base en ella.

“La primera demora es cuando el paciente identifica un singo de alarma. En este momento piensa en la posibilidad de asistir a un centro de salud; la segunda consiste en el tiempo que se lleva el paciente en tomar la decisión de acudir a la unidad sanitaria y lo que se lleva en llegar al sitio, y, la tercera es el tiempo que debe esperar para ser atendido dentro de la institución hospitalaria”, explicaron.