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El caso de Axel Boza Madrigal, sobrino de la diputada Jamileth Bonilla, es sólo una muestra de los muchos en los que por arte de magia aparecen diferentes dictámenes de las autoridades correspondientes. En octubre del año recién pasado, el joven chocó contra una camioneta, provocando que fallecieran quemados sus dos ocupantes. Todo lo hizo bajo estado de ebriedad, según el primer informe forense.

Cuando ocurrió el lamentable hecho, la Policía de Tránsito del Distrito Cinco se presentó al lugar, pero los oficiales no realizaron una prueba con el alcoholímetro para determinar si el victimario andaba bajo los efectos del licor. Fue hasta que lo llevaron al Instituto de Medicina Legal que fue sometido al examen. El primero dio positivo, pero luego otro médico forense emitió un segundo dictamen, donde aparecía negativo.

El caso generó mucha desconfianza, que se habría evitado si los policías de Tránsito hubieran llevado, en este accidente y en otros, su alcoholímetro y determinar en el lugar del hecho el estado de ebriedad de los involucrados.

Pero el jefe de la Dirección de Tránsito Nacional, comisionado mayor Roberto González, explicó que apenas cuentan con 30 alcoholímetros a nivel nacional, de los cuales 12 están en mal estado.

Ante falta de aparatos…
“La ley te faculta que los agarrés (los accidentes de tránsito) con dos testigos. Lo otro es que vayas a Medicina Legal; no sólo el alcoholímetro te da esos elementos. No se trata de que yo diga que usted anda en estado de ebriedad. Podés beberte una cerveza, si te echás tres tragos ya andás bolo… cuando ocurre el accidente debe hacerse la prueba de alcohol de inmediato, al día siguiente no, porque ya no funciona”, indicó González.

La Policía de Tránsito apenas ha ubicado cuatro alcoholímetros en todo el territorio capitalino. El resto están en distribuidos en los departamentos del país.

“No hay para todo el país, un alcoholímetro te cuesta unos 4 mil dólares, estamos trabajando en función de comprar unos 10 más (que son) todavía insuficientes”, apuntó el jefe policial.

González dijo que uno de los retos para este año es continuar bajando el nivel de peligrosidad de los accidentes de tránsito y continuar capacitando a conductores y a peatones en temas de educación vial, entre otros desafíos.