•   GUATEMALA / ACAN-EFE  |
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Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala, a petición del Ministerio Público, capturaron ayer a una mujer de 20 años, como principal sospechosa de haber atacado un autobús con una bomba artesanal que provocó la muerte de siete personas.

El fiscal contra el crimen organizado, Rony López, dijo a los periodistas que la "captura se realizó en base a una foto robot elaborada en base al testimonio de una sobreviviente del ataque".

La mujer, identificada como Sonia Véliz, alias "La Paquetona", supuesta integrante de una célula de la temida Mara 18, fue detenida en la colonia El Milagro, un barrio popular de la periferia oeste de la capital guatemalteca, guarida de esa organización delictiva.

El fiscal aseguró que la detenida fue identificada por testigos como la mujer que colocó el artefacto dentro del autobús de transportes Quetzal, cuya explosión desató un incendio que dejó siete fallecidos y más de una docena de heridos.

Murieron incinerados dentro del autobús

Las primeras víctimas mortales, entre ellas una mujer y sus dos hijos menores, y dos personas más, murieron incinerados dentro del autobús el lunes, y dos más fallecieron ayer en el hospital al que fueron trasladados.

La captura de Véliz fue ejecutada durante los operativos que desde primera hora de ayer martes realizaban las fuerzas de seguridad para esclarecer este caso.

Intensa búsqueda de mareros

Decenas de agentes de la Policía, acompañados de soldados y fiscales allanaron ayer al menos diez residencias en esa zona de la periferia oeste de la capital, en las que buscan evidencias que los lleven a los integrantes de la denominada "Little Sayco Criminal", la "clica" de la pandilla que se sospecha cometió el ataque.

Gamaliel Chin, presidente de la Gremial de Transportistas de Rutas Cortas Extraurbanas, dijo a los periodistas que esa agrupación criminal es la responsable de las extorsiones de que han sido víctimas en los últimos años los choferes y empresarios de la compañía Transportes Quetzal, a la que pertenecía el autobús de pasajeros atacado el lunes.

El empresario aseguró que desde diciembre pasado venían pidiendo ayuda a las autoridades debido a las amenazas de los pandilleros, que les exigían el pago de "un aguinaldo" por cada uno de los vehículos que cubre la ruta a San Juan Sacatepéquez.

"Hubo varias amenazas sobre que si no se pagaban las extorsiones habría atentados contra las unidades. Toda esa información la tenía el Ministerio Público", aseguró Chin.

El portavoz de la PNC, Donald González, dijo a los periodistas que los expertos en explosivos de esa institución determinaron que el incendio dentro del autobús fue provocado "por una bomba casera".

"Estamos trabajando en dos líneas de investigación, pero no se pueden dar a conocer detalles", dijo González a los periodistas.

El artefacto, según los investigadores, fue dejado dentro del autobús por una joven que se apeó minutos antes de que tuviera lugar la explosión y que huyó en un vehículo que la esperaba.

La explosión desató un incendio en el vehículo, que cubría la ruta entre el municipio de San Juan Sacatepéquez, en la periferia noroeste de la capital, y el centro de la ciudad.

El ataque se cobró la vida de siete personas, entre ellas: Alicia Zacarías, de 35 años, y sus hijos Nury y Gerson Cac Zacarías, de 3 y 11 años, respectivamente; Rigoberto García, de 69, y Dora Rodas, de 54, mientras que el cadáver carbonizado de un hombre aún no ha sido identificado.

16 heridos

Fuentes del Hospital Roosevelt dijeron a los periodistas que de los 16 heridos que fueron trasladados a ese centro asistencia, 14 han sido dados de alta para que se recuperen en sus hogares, y sólo dos siguen internados debido a la gravedad de las quemaduras sufridas.

Desde hace más de ocho años, empresarios y trabajadores del servicio de transporte público, así como de pequeños negocios de barrios, son víctimas de extorsiones por parte de las temidas maras, que asesinan a mansalva a quienes se resisten a pagar los chantajes.