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El crimen organizado que está convirtiendo en “sicarios” a algunos jóvenes capitalinos y de otros departamentos del país, está encabezado por pequeños y grandes narcotraficantes y miembros de las peligrosas maras M18 y Salvatrucha, quienes brindan toda la logística necesaria al ‘chavalo’ y le pagan mil dólares al finalizar “el encargo”.

Lo anterior lo confirmó un joven a EL NUEVO DIARIO, precisamente el mismo día en que la Policía de Chinandega informaba que había detenido a ocho mareros de Honduras, El Salvador y Guatemala, en tanto, un peligroso sujeto de esas bandas, apresado el siete de diciembre, fue deportado el primero de enero.

Al joven que se confesó con END, por motivos de seguridad llamaremos Chepe. Él, desde que tenía 10 años estuvo integrado en una peligrosa pandilla de un barrio capitalino; a sus 17 años fundó su propia agrupación juvenil, y lideró decenas de robos, quemas de casas y agresiones contra sus adversarios.

Hace 10 años Chepe dejó el peligroso mundo, y ahora labora en diferentes oficios, siempre y cuando salga “un rumbo” como él mismo dice. Sin embargo, cuenta que aún camina con temor a morir a manos de quienes lastimó años atrás. Asegura que intenta hablar con quienes lo consideran su enemigo y procura buscar un cambio en ellos.

Los modelos de machismo, violencia y muerte que generan los delincuentes pertenecientes al crimen organizado y narcotráfico de México ya han permeado a los nicaragüenses, sobre todo jóvenes, aseguró preocupada Mónica Zalaquett, Directora del Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev).

Mil dólares por una vida

“Hay gente que los organiza, el crimen organizado se encarga de montar el robo y les dicen: ‘Aquí está el arma, si hay una pérdida del arma ustedes la reponen, y si hay un preso ya saben que se quedan callados, porque si no, ya saben que su familia va a morir’, entonces ellos ya van amenazados y les pagan una cantidad de dinero, y si es por matar a una personas también se les paga por eso”, explicó Chepe.

En ocasiones, asevera que les facilitan las motocicletas, o los mismos jóvenes las consiguen al robarlas. Por lo general, circulan dos en ella y ejecutan el “operativo fatal”. Por matar a una persona reciben 21 mil córdobas cada uno, pero con algunas deducciones quedan con 16 mil córdobas. A veces cuando les encargan matar a un pandillero rival, lo hacen hasta de manera gratuita.

“Los del crimen organizado que están operando son chavalos de aquí, nicaragüenses que han estado en las maras de El Salvador, de Honduras y de Guatemala, y los han deportado a Nicaragua. También vienen unos guatemaltecos que se están unos días y luego se van, en mi barrio permanece uno de la Mara 13”, indicó.

Expendedores y policías son abastecedores

Chepe recordó que, hace 10 años, los pandilleros portaban machetes, tiradoras, piedras y armas hechizas, y cada agrupación lo más que portaba era un arma, pero que ahora ha observado que cada miembro tiene una pistola, e incluso han logrado conseguir armas de alto calibre.

“Los expendedores de drogas les dan armas a los chavalos porque así les piden que los cuiden y les avisen cuando lleguen los operativos de la Policía, pero el otro problema es que aquí hay policías involucrados en esto. Yo me he dado cuenta de que hay oficiales que hacen operativos, le quitan un arma a un joven, pero no la reportan, y lo que hacen es que la venden a otros grupos; una (pistola) Makarov normal, ahorita la venden en mil 500 córdobas, un (fusil) UZI lo encontrás en 5 mil”, aseveró Chepe.

Mareros importados

Una promotora del Ceprev que prefirió omitir su nombre por temor a represalias, y que ha sido amenazada de muerte por los mismos jóvenes al servicio del crimen organizado, a quienes ha querido sacar de los malos caminos, afirmó que en noviembre del año recién pasado llegaron a su barrio tres mareros procedentes de Los Ángeles, Estados Unidos, pertenecientes a la Mara 18, y se dedicaron a operar junto a chavalos locales.

“Ellos allí andaban, pero se escondían de la Policía, andaban esos grandes tatuajes con el número 18 y llamaban a los jóvenes que están en grupos juveniles, pero gracias a Dios se fueron en este diciembre”, aseguró.

La promotora dijo que algunos criminales sofisticados están reclutando jóvenes, y ha visto que éstos ahora portan armas cortas y de guerra como fusiles AK. “Ellos no me dicen quién les dio el arma, sólo me dicen: ‘Ya tenemos la jugada, estamos listos, estamos preparados’. Eso asusta, porque al darle un arma a un joven le estás dando un problema, lo estás convirtiendo en un asesino. Ellos dicen que las consiguen con militares, policías o del Sistema Penitenciario, y a veces cuando se las roban a los vigilantes”.

Mismos métodos de mareros

Ella señaló que los jóvenes inmersos en las pandillas tienen muchos problemas, entre ellos, que no tienen oportunidades de empleo y de estudios --las becas estudiantiles del gobierno sólo son otorgadas a ‘chavalos’ que integran los Comités del Poder Ciudadano afines al orteguismo--, y que cuando desean salirse de los grupos delincuenciales tienen que enfrentar la negativa de sus “ex socios”, quienes quieren evitar a toda costa la fuga de uno de sus miembros, como ocurre en las peligrosas maras.

“Por querer salirse de los grupos juveniles hasta han encontrado la muerte. Un joven que se salió y estaba trabajando fue víctima de sus antiguos compañeros de grupo, ya que le robaron su salario, entonces él buscó venganza hasta que lo mataron; aquí en este lugar hay una gran sed de venganza, y ya algunos andan diciendo que van a desquitarse de unas muertes que tienen pendientes”, finalizó la asustada promotora.

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Ocho mareros capturados en departamento de Chinandega

CHINANDEGA / RÓGER OLIVAS
Un total de ocho sujetos vinculados a las temibles maras de Guatemala, Honduras y El Salvador, que eran buscados por las instituciones policiales de esos países y por la Policía Internacional, Interpol, fueron capturados durante el recién concluido año por miembros de la Policía de Chinandega en diversos lugares de este departamento.

El comisionado mayor Douglas Rafael Pichardo Ramírez, jefe departamental de la Policía de Chinandega, informó que estos elementos tenían nexos en los territorios de Potosí, Villa 15 de Julio y el municipio fronterizo de Somotillo, y la vestimenta, al igual que gran cantidad de tatuajes, los delataron.

“Los que no tenían cuentas pendientes con la justicia se remitieron a la Dirección de Migración y Extranjería. Los que entregamos a la Interpol eran buscados en su país de origen”, aseguró el jefe policial, al realizar un balance del trabajo en los 13 municipios que integran este departamento, el cual calificó de exitoso.

La eficacia de la Policía de Chinandega y de la ciudadanía al informar cualquier movimiento extraño de mareros en este territorio, ha permitido que ese tipo de elementos vinculados al crimen organizado no se establezcan en nuestro territorio.

La Policía continuará este año con su incansable lucha contra los mareros, para evitar que al momento de eventuales desbandadas en sus países, intenten incursionar a territorio chinandegano a través de puntos ciegos en la frontera con Honduras y el Golfo de Fonseca, compartido por El Salvador, Honduras y Nicaragua.

El último marero capturado fue el hondureño Walter Manuel Mayorga Fonseca, el cual usaba el nombre falso de Edwin Omar Cáceres, para intentar burlar la justicia. Efectivos policiales de Somotillo lo apresaron el 7 de diciembre, en plena Gritería, y fue deportado el primero de enero de 2011 por autoridades de la Policía Nacional, debido a que tiene cuentas pendientes por asesinato, violación y robos, de acuerdo con un informe de la Interpol.