•  |
  •  |
  • END

El embarazo en las adolescentes es un problema de salud pública que cada día afecta más a un sector vulnerable de la población nicaragüense, ya que del total de mujeres embarazadas, de un 20 al 30% son adolescentes, lo cual hace más difícil romper el círculo de la pobreza en el país.

Aún no se conocen las cifras oficiales del año pasado, pero según el comportamiento de esta problemática, hay una alta tendencia al embarazo en las mujeres que aún se encuentran en la etapa de desarrollo, por lo que no están aptas ni fisiológica ni mentalmente para traer al mundo a un nuevo ser.

La doctora María Eugenia García, ginecóloga de Profamilia, explicó que los adolescentes necesitan de forma urgente recibir una información oportuna, veraz y científica acerca de la salud sexual y reproductiva, para ello se debe contar con centros y clínicas que puedan proporcionarla de forma adecuada.

“El 80% de los adolescentes, cuando tienen su primera experiencia sexual, no emplean ningún tipo de protección, por lo mismo, es una relación que no fue planificada ni decidida, sino inesperada. Ahorita, por ejemplo, es un período peligroso porque están de vacaciones, acaba de pasar la época de Navidad, entonces anduvieron en fiestas, y es un ambiente propicio para actuar sin ninguna protección. Aquí a Profamilia nos están viniendo pacientes con retrasos menstruales”, comentó la doctora García.

Vale la atención médica

También expresó que, por lo general, las pacientes que se mantienen sexualmente activas experimentan retrasos en su período menstrual, y recomendó que todos los adolescentes deben manejar este tipo de información, porque el hecho de que a una no le baje la regla no quiere decir que ya esté embarazada. Sí se puede tomar en cuenta, pero se debe acudir a un lugar donde haya gente que conoce del problema, para confirmar si se trata de un embarazo.

“Hay muchachas que al confirmar que tienen un retraso, empiezan a automedicarse, a tomar pastillas, a inyectarse, y someten su cuerpo a una serie de riesgos, cuando a veces ni siquiera están embarazadas.

“El embarazo en las adolescentes sigue siendo un problema de salud pública, es un problema que tiene que ser prevenido. El hecho de que no se les hable a los adolescentes en su casa sobre salud sexual y reproductiva, no exonera de responsabilidad a sus padres, por lo tanto, el silencio no es la solución”, agregó.

De igual manera, opinó que la educación sobre sexualidad inicia en casa, y debe reforzarse en los centros educativos, no obstante, en Nicaragua ocurre todo lo contrario.

“No es ningún secreto que los padres retiren a sus hijas del colegio cuando éstas salen embarazadas, lo cual no es una solución, porque se le está obligando a ser una madre soltera sin información sobre salud sexual y reproductiva; aparte de eso, se le está negando el derecho a optar por una educación de calidad que le permita desempeñarse laboralmente en las etapas posteriores para mantenerse ella y su hijo”, explicó.