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Expertos nicaragüenses en medio ambiente se reunieron para analizar el informe de la Misión de Asesoramiento de la Secretaría de la Convención Internacional sobre Humedales (Ramsar), que a solicitud de Costa Rica, afecta a Nicaragua al acusarla de daños ambientales sin haber realizado un trabajo de campo en el Río San Juan.

Kamilo Lara, máster en ciencias ambientales, anunció que este jueves se reunirán varios grupos ambientalistas para señalar las debilidades, errores e inconsistencias de lo que calificó como “un seudoinforme científico que terminó siendo un arma más de Costa Rica contra nuestro país y una ofensa a la comunidad científica”.

Una de las observaciones del estudioso nicaragüense al documento que Costa Rica celebró con declaraciones ofensivas contra Nicaragua, es que la citada misión no tomó en cuenta la información oficial que el país envió por vía oficial, ni solicitó información formalmente para equilibrar su informe, requisito mínimo y vital para darle criterio de objetividad a todo estudio científico de esta magnitud.

Además, de acuerdo con Lara y con otros miembros de la comunidad científica nacional, el estudio carece de objetividad científica desde el mismo momento en que no se realiza trabajo de campo, no se visita la zona de estudio y se recopila la información desde oficinas gubernamentales, sabiendo de antemano que todo material suministrado por la parte demandante de una investigación, va a aportar elementos de criterio favorables a sus intereses.

En el anexo uno del documento, al final de las conclusiones y recomendaciones, la misión reconoce que estaban programadas una visita a la zona y varias sesiones de entrevistas y exposiciones de expertos propuestos por el gobierno de Costa Rica a la misión de Ramsar.

“Informe técnico”

“Como respuesta a la solicitud de Costa Rica, y de acuerdo a las competencias de la Secretaria, la Misión Ramsar de Asesoramiento tuvo lugar del 27 de noviembre al 1 de diciembre de 2010, y su propósito principal fue evaluar los cambios en el carácter ecológico del sitio Ramsar Caribe Noreste, con el fin de efectuar recomendaciones para el mantenimiento de las características ecológicas de este humedal pero claramente especificando que la Misión se realizaría desde un enfoque técnico y que la Secretaria no estaría involucrada en ninguna situación política entre Partes Contratantes”, justifica la misión en su informe.

Al final de la visita, en conferencia de prensa en la Cancillería en San José, se anunció que no hubo visita de campo por las condiciones climáticas imperantes en la zona, de mucho viento y nubosidad.

El documento oficial en el anexo 2, Archivo Fotográfico, dice textualmente: “Las fotografías e imágenes utilizadas fueron proporcionadas por el gobierno de Costa Rica”.

Otro error que debilita el estudio, a juicio del ambientalista, es la confusión de cifras sobre las zonas “afectadas”: “primero dicen que son 75,310 hectáreas, que de éstas 225 fueron afectadas, y dicen que eso equivale a 2.25 kilómetros cuadrados, luego dicen que eso significa 0.3 por ciento del universo total del territorio humedal de 75,310 hectáreas, equivalentes a 753 kilómetros cuadrados”.

“Revolucionaron las matemáticas y las tablas de conversiones con ese seudo informe científico”, objetó Lara, quien observó que según las medidas internacionales de medición de superficies, una hectárea --que es Unidad de área equivalente a 10,000 metros cuadrados-- equivale a 0.01 kilómetros cuadrados, y que si el área supuestamente afectada era de 225 hectáreas eso equivalía a 2.25 kilómetros.

“Además, cometen errores graves como incorporar territorios nicaragüenses como los refugios de vida silvestre, lejos de la zona, como parte del sitio Ramsar Caribe Noreste pertenecientes a Costa Rica”, observó.

“Al decir que los supuestos daños se hacen en territorio costarricense, sin tomar en cuenta la versión que Nicaragua envió a través de las autoridades sobre la limpieza del río a la misma comisión, se ponen de parte de Costa Rica, que habla de que las labores de limpieza se realizan en su territorio y no el río San Juan dentro de Nicaragua”, expresó Lara.

Ambigüedad de lenguaje

Dijo que otro error es la terminología especulativa en el uso del lenguaje en la redacción técnica del informe, ya que no hablan de daños reales, sino de posibles consecuencias, y para ello recurren al uso de sería, “es posible”, “habría”, “afectarían”.

Puso de ejemplo el siguiente párrafo de las conclusiones: “De continuar las alteraciones en magnitud y extensión sobre el río San Juan (respecto de la condición actual), es probable que los escenarios de medio y largo plazo descritos se conviertan en realidad”.

Además, criticó el hecho de que se haya emitido el informe a escasos días de la audiencia preliminar en La Haya, prevista al 11 de enero, como apoyo al gobierno de Costa Rica, tal como se señala en el informe en la parte de las recomendaciones finales.