•  |
  •  |
  • END

Mientras el gobierno de Nicaragua, a través de sus instituciones oficiales rechaza y desconoce la validez de un informe elaborado por la Convención Ramsar, a petición y con información oficial de Costa Rica, el canciller de ese país, René Castro, estalló en críticas y ofensas a medios, organizaciones de la sociedad civil y ambientalistas nicas que no respaldaron el cuestionado informe.

En declaraciones matutinas a la emisora local de San José, ADN Radio, el jefe de la diplomacia en San José, explotó en críticas ofensivas y vulgares contra medios independientes que han recogido opiniones de organizaciones de la sociedad civil y de ambientalistas nicaragüenses, en torno al informe Ramsar, cuestionado por su parcialidad y falta de consistencia científica, a favor de Costa Rica.

Nos asimiló a borregos

Molesto porque los medios nacionales no han hecho coro y eco con los medios costarricenses, afines y oficialistas por tradición a los gobiernos de turno, el canciller Castro manipuló la historia nicaragüense con su actuación frente a las dictaduras sangrientas de los Somoza y el período de guerra y censura de los años ochenta, al opinar que los nicaragüenses no son seres pensantes y están acostumbrados a que se les oriente las publicaciones de los gobiernos o poderes de turno.

EL NUEVO DIARIO y otros medios locales, han recogido las informaciones servidas en Costa Rica sobre el citado informe, y las han contrastado con expertos y analistas nacionales, que terminaron cuestionando el documento por vago e impreciso científicamente, contrario a la actitud festiva con que fue recibido en las autoridades del país al sur del Río San Juan.

Ignora heroicas gestas del periodismo nicaragüense

“Desgraciadamente, hemos visto que (los nicaragüenses) están acostumbrados a lo que las viejas dictaduras, allá de los años 60 y 70, le recomendaban a la gente. Lo que se decía, lea más y viaje menos, y que en otras cosas se decía lea las noticias oficiales, lea lo que digo yo, el régimen, y no vaya a comprobar al sitio lo que está pasando”, expresó, agregando que no esperaba otra cosa de las instituciones nicas: “¿Qué más podrían decir? Nada más”.

 “Ellos (las autoridades de gobierno) están mal acostumbrados a dar instrucciones y a que un sector importante de la prensa e incluso para nuestra sorpresa de la sociedad civil, marchen al ritmo que le toquen las bandas militares del gobierno nicaragüense, esa es una triste sorpresa aquí y no tenían más cosa que argumentar; hubiese sido interesante que ellos hubiesen permitido que la comisión Ramsar visitara la zona para que hiciera mediciones en el campo”, acusó, al tiempo que comparó a su país como una nación civilizada y documentada técnica y jurídicamente, contra Nicaragua a la que señaló de atrasada, obsoleta y apoyada en la rudeza a falta de argumentos.

 EL NUEVO DIARIO publicó que el citado “informe” de Ramsar se hizo en base a información oficial costarricense servida en San José, sin solicitar ni contrastar la información oficial nicaragüense, sin haber hecho trabajo de campo y visitado la zona y sobre todo, con incongruencias de cálculos y con emisiones de juicios sobre los territorios nacionales.

Presidenta por mismo rumbo

Casi a tono con el discurso ofensivo del canciller, la presidenta Laura Chinchilla calificó como “grave” la actitud del gobierno de Nicaragua de desconocer el cuestionado dictamen de la Convención Internacional de Humedales.

El representante de esa organización en Costa Rica, Marco Vinicio Araya, salió al paso de las críticas y en defensa del desacreditado documento, apoyó la validez del informe técnico con que esa organización denunció presuntos daños que Nicaragua habría causado en el 0.3 por ciento de los humedales de la zona allende al Río San Juan, donde Nicaragua realiza labores de dragado y limpieza.

“No necesitaban ir al lugar, tenían suficiente información aérea, de la misión de la OEA (Organización de Estados Americanos). No es necesario. Además, sí hay informe de campo de la gente del área de conservación Tortuguero, sí hay informe de campo. Fue el que hizo el levantamiento de campo. Funcionarios del (Sistema Nacional de Áreas de Conservación) Sinac estuvieron allí y vieron los daños, y Nicaragua continuó con los daños”, contestó Araya a La Nación.

Nicaragua riposta

Mientras tanto, Nicaragua cerró filas institucionalmente contra la citada Convención y exigió al organismo una visita a la zona y una rectificación de la información publicada.

Ayer, en la sede del Foro Nacional de Reciclaje, organización ambientalista no gubernamental, el ambientalista Kamilo Lara, organizó una conferencia de prensa donde estuvieron autoridades del Ministerio del Ambiente, de la Procuraduría General de la República, de la Asamblea Nacional y organismos ambientales.

Aparte del rechazo unánime y categórico, el procurador especial Ambiental, José Luis García, como abogado del Estado de Nicaragua en la materia, rechazó el informe y anunció la redacción de un recurso que sería sometido a la Cancillería de Nicaragua, para que lo envíe a la citada Convención y le haga saber que el país no consiente, ni reconoce, ni acepta dichos informes si no van acompañados de la contraparte oficial, con visitas in situ y respaldo científico.

El presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, Francisco Jarquín, anunció que mediante una resolución sometida al congreso, emitirán una queja internacional contra la Secretaría General del organismo y sentarán la posición de rechazo al informe emitido sin haber solicitado información a Nicaragua.

El diputado Edwin Castro, representante por Nicaragua de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, dijo que elevará una denuncia internacional contra la comisión técnica que elaboró el informe sobre los humedales y exigirá a la Secretaría Ejecutiva de dicho organismo, del que Nicaragua forma parte, que venga al país a realizar una inspección in situ de la situación de los humedales a ambos lados de las riberas del río.