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El gobierno costarricense comenzó la instalación de barreras de entrada en las desembocaduras de los ríos Colorado, Sarapiquí y San Carlos, para evitar la posible navegación de embarcaciones nicaragüenses.

La presidenta Laura Chinchilla afirmó a la prensa local que los trabajos forman parte de los dispositivos de seguridad instaurados en los ríos de la frontera norte, medida cautelar ante un pedido del mandatario Daniel Ortega de navegar el Colorado.

Se trata de la instalación de pilotes y cables de acero que conformarán una especie de malla en los tres ríos, donde los retenes o especies de peajes prevén restringir la navegación en algunos sectores.

Estos países mantienen un diferendo limítrofe por la negativa de Costa Rica al dragado del río San Juan, que sirve de frontera a ambos, pero pertenece a Nicaragua.

Medidas podrían tensar relaciones
Para muchos analistas políticos, sin embargo, las medidas de las autoridades ticas podrían tensar aún más las relaciones bilaterales.

Este país desató el conflicto y presentó una demanda contra su vecino ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ), cuya audiencia oral se celebrará la próxima semana.

Por su parte, Nicaragua defendió el dragado del San Juan y subrayó que los trabajos de limpieza facilitarán la navegación durante todo el año.

Río en disputa es nicaragüense, aseguran especialistas
Al respecto, el especialista en derecho internacional Mauricio Herdocia explicó que Costa Rica no tiene base legal para demandar al país vecino en la CIJ, pues el río en disputa es nicaragüense.

Esa vía fluvial y el territorio que bordea la laguna de Harbour Head resultan absolutamente nicaragüenses según tratados binacionales que datan de casi dos siglos, expresó.

El especialista reiteró, además, que la línea fronteriza ha sido perfectamente demarcada por los laudos Alexander, los cuales indican que "la frontera va de Punta Castilla, dobla a la izquierda, bordea la laguna de Harbour Head y se conecta con el caño más próximo".

Asimismo, consideró que el diálogo bilateral impulsado de manera intensa por Nicaragua, es la mejor vía para solucionar el conflicto fronterizo.