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Cuatro de los edificios que quedaron en pie luego del devastador terremoto de 1972 serán demolidos, y sus habitantes, unas 100 familias, serán reubicados en un terreno fuera de la capital, sitio donde por aval de la primera dama de la república se construirán viviendas.

Este tema se discutió en una reunión que sostuvo la presidenta ejecutiva del Instituto de la Vivienda, Judith Silva, autoridades de Sinapred, el Ejército de Nicaragua, Bomberos y funcionarios del Ministerio de Transporte e Infraestructura, en donde se discutió, entre otras cosas, el número de familias en cada uno de los edificios, las condiciones en las que viven y la manera en que se va a destruir la estructura.

Silva indicó que por orden de la primera dama se iba a reubicar a las 100 familias que habitan estos edificios, que poseen graves daños estructurales, y los cuales, por una fuerte ráfaga de viento o por intensas lluvias se pueden venir abajo.

Las estructuras que se demolerían son: el antiguo edificio de la Lotería Nacional, ubicado en las cercanías de la Cancillería de la República, y tres edificios que se encuentran frente al Ministerio de Gobernación, los cuales sirvieron como sedes de embajadas.

Negocio en algunos edificios

La presidenta del Invur refirió que ya se censó a los habitantes de los tres edificios, que sumaron 106 familias, pero como seis de ellas se resisten a abandonar las edificaciones y peor a irse a vivir fuera de Managua, no serán tomados en cuenta en la asignación de viviendas.

Silva indicó que uno de los problemas por lo cual algunas familias rehúsan a abandonar el lugar, es que fueron de las primeras en llegar y se apropiaron de los módulos más grandes, por lo que ocupan una parte y el resto la alquilan a otras familias, con un costo de entre 500 y 700 córdobas.

“Las familias que alquilan se quieren ir, pero las otras no, porque no quieren perder el negocio”, aseguró Silva.

El número de familias varía por edificio, en uno de los situados frente al Mingob hay 32 familias, 148 personas, y en las otras dos, 21 y 23 familias, mientras en el que se ubica en las cercanías de la Cancillería viven 30 familias.

Según fuentes consultadas por END, las viviendas se construirán en un predio donado por el ex alcalde de Ciudad Sandino, Roberto Somoza, que en su momento impuso una condición para otorgar el terreno, es decir, que en lugar de construir 100 viviendas se construyeran 200, el 50 por ciento beneficiaría a los habitantes de los escombros y el resto a pobladores de Ciudad Sandino.

“Las casas para estas personas no se entregarán hasta que haya una disposición presidencial”, declaró la presidenta del Invur, quien además señaló que hay entre 11 y 13 edificios sobrevivientes del terremoto que están abarrotados de familias, pero no pueden hacer nada porque “no hay casas para todos”


Maneras de demoler los edificios
Por su parte, el coronel en retiro, Rafael Ramírez, Secretario General de Sinapred, indicó que hay que evaluar muy bien el sistema para eliminar los edificios, y señaló que existen dos formas, una demolerlos manualmente con máquinas que podrían facilitar el Ministerio de Transporte y la Alcaldía de Managua, y la otra es “volarlos” con explosivos.

“Es más fácil demolerlos manualmente, los costos son menores”, declaró Ramírez.

En cuanto a esto, los funcionarios del MTI indicaron que quienes deben ejecutar el trabajo son especialistas en demolición, y esta institución no cuenta con técnicos en esta materia, sólo con expertos para carreteras.

Asimismo, declararon que no tienen presupuesto para este tipo de trabajos, que están “apretados” y tienen que buscar fondos de otras instancias.

“No tenemos más que lo presupuestado, y la demolición es un trabajo riesgoso y con altos costos, además, es más difícil con la nueva Ley de Contrataciones”, agregó uno de los funcionarios del MTI.

La reunión culminó cuando los miembros que conformaban la mesa de discusión se percataron de la presencia de los medios independientes, y asustada la presidenta del Invur, preguntó “quién los invitó”, y sumado a esto, el coronel Ramírez, antes de levantarse de su lugar afirmó: “Se verán cosas, dijo la Biblia”.

Ninguno quiso responder las preguntas, aduciendo que no tenían ninguna información en concreto, esto en contraste con el censo que minutos antes tenían en sus manos.