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A sus 96 años, falleció monseñor Federico Argüello, fundador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Managua y reconocido por su participación en la fallida invasión de Olama y Mollejones en 1959, la cual fue liderada por el mártir de las libertades públicas, Pedro Joaquín Chamorro, en un intento de terminar con la dinastía somocista.

Juan Solórzano, secretario de los cursillos de cristiandad, indicó que una de las causas que incidió en la muerte de monseñor Argüello fue la depresión, ya que debido a la fractura que sufrió en una de sus piernas, su salud se empezó a deteriorar, sumado a eso, al estar en el asilo de Las Colinas sufrió dos derrames.

“Estaba triste porque no le gustaba pasar encerrado mucho tiempo. Cuando lo queríamos ayudar no dejaba que le sostuviéramos las manos porque decía que él podía solo, pero con los dos derrames cerebrales que le dieron, ya no podía salir de su habitación, poco a poco se fue poniendo peor, hasta que hoy (ayer) a las cinco y media de la mañana falleció”, afirmó Solórzano.

Róger Mendieta, otro de los participantes de la invasión de Olama y Mollejones, en una entrevista que le hizo EL NUEVO DIARIO señaló que Argüello fue el capellán (sacerdote) de la expedición guerrillera, y a pesar de tener pies planos, “se voló toda esa jornada de la famosa noche triste, y caminó casi 24 horas en la montaña, bajo el agua, atravesando ríos y cayéndose”.

En 2009 en Ave Maria University Latin American Campus, monseñor recibió el doctorado Honoris Causa en Humanidades, que le fue entregado por su invaluable labor investigativa. En esa oportunidad, incentivó en los graduandos no perder el espíritu de investigar siempre, de aportar y de ayudar a construir una mejor sociedad. De hecho, fue el último reconocimiento que se le tributó en vida.

El cuerpo de monseñor Argüello, que desde temprana edad aprendió a amar y a dedicarle su vida a Dios, fue velado en la sede del Movimiento que él mismo fundó. Sus funerales se realizarán a las diez de la mañana de hoy.