Luis Galeano
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El presidente de la Contraloría General de la República, CGR, y colegiado con período vencido, Guillermo Argüello Poessy, dijo que no existe auditoría ni mecanismo que les permita conocer en detalle los ejercicios de masajes o estiramientos en la Corte Suprema de Justicia, CSJ, pues no se trata de algo contable, aunque reconoció que los supernumerarios y fantasmas, sí aparecerán.

“Nosotros lo único que podemos hacer son auditorías, ¿pero será acaso que en una auditoría se revelen cosas parecidas a que si se hicieron masajes o no?”, se preguntó Argüello para luego responderse: “Yo creo que no (porque) lo único que puede confirmar una auditoría es si se contrató, si se hizo pago o si se hizo el trabajo, pero contable, así que en el caso de los masajes no sé si será cierto y si lo es, pues la auditoría no lo va a reflejar”.

Según Diagnóstico Situacional del Capital Humano del Nivel Central del Poder Judicial, terminado en marzo de 2009, en la CSJ existe una clínica médica con un staff de profesionales de la salud de 15 personas, entre ellas una sicóloga laboral, siete médicos, tres odontólogos, dos enfermeras, una masajista y una secretaria.

Argüello Poessy indicó que es primera vez que escucha que en una entidad pública exista un staff de médicos para atender diversos padecimientos, y que entre ellos haya un masajista, especialidad que no se le ocurre contratar para la Contraloría.

“No existen masajistas en la Contraloría, ni creo que vaya a haber --al menos mientras yo esté aquí--, porque no creo que se necesitan”, dijo.