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La jornada de ayer inició partiendo a tempranas horas de la mañana al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, luego fueron a la Asamblea Nacional y ya el fuerte agotamiento se notaba cuando los detenidos en el retén policial a cuatro cuadras del despacho presidencial, en la Secretaría del partido de gobierno. En ninguno de los lugares los adultos mayores fueron atendidos.

Nadie se dignó a recibirlos. De la recepción de las instituciones estatales no pudieron pasar.

Porfirio García Ramírez, representante de Unión Nacional del Adulto Mayor, UNAM, dijo: “Nadie nos atendió. En recepción (de la Asamblea, el INSS y el despacho de Ortega) sólo entregamos la correspondencia y esperamos tener respuesta en los próximos días”.

García añadió que su lucha principal sigue siendo la aprobación de la pensión reducida y que les aprueben la personería jurídica a la UNAM, dos metas que esperan alcanzar en este año.

“Este año continuaremos consolidando nuestra organización. En 15 días regresaremos por la respuesta de la petición de hoy”, comentó el representante de UNAM.

Mencionó que tienen más de dos años en la pelea por sus derechos sociales, por lo que han recurrido a todo tipo de acciones, desde las denuncias ante las organizaciones de derechos humanos, hasta tomas temporales de edificios públicos, por lo que han obtenido diversos beneficios como prótesis, paquetes alimenticios y el bono, pero con eso no resuelven su demanda principal, que es la pensión reducida por vejez.

Sobrevivir como parásitos

“Estoy sobreviviendo, como si fuera un parásito para mis hijos. Por eso pido que al menos nos den la pensión reducida”, dijo Manuel Cerda, quien a sus 75 años al llegar al retén policial de la Secretaría del FSLN, prefirió sentarse un momento en el murito que sostiene una malla metálica, luego de un duro día de caminatas, pues sólo a tres de los manifestantes dejaron llegar hasta la recepción del despacho de Ortega.

Cerda fue chofer y palero de la construcción. Relató que cotizó al menos 10 años, pero sólo le registraron 153 cotizaciones.

“Los culpables de mi desgracia son quienes se robaron las cotizaciones y los altos funcionarios de los gobiernos que dejaron que eso pasara. Me siento totalmente desprotegido y no tengo ningún tipo de beneficios”, argumentó.

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