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El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, portaba la hostia en la celebración de Cristo Rey en la Ciudad de Masaya, frente a una multitud de creyentes. Explicó con detalles lo que la Iglesia Católica considera el pecado del mundo, en el contexto político de Nicaragua y en un año, según él, de grandes decisiones.

Báez señala que constituyen pecado la corrupción, la injusticia, la desigualdad, las ambiciones, el egoísmo, el irrespeto a las leyes del país, la compra y venta de conciencias. Además, el dominio sobre otros y el ejercicio del poder como medio de opresión. Todo ello, según Báez, es el pecado del mundo al que se refiere la celebración de Cristo Rey, en el que Jesús sería el Cordero que quita todos esos pecados.

“Hoy hablamos del narcotráfico, del abuso de menores, de la pobreza extrema, de la corrupción social y política, de los atropellos contra la Constitución y las leyes del país, éstos son nombres técnicos que les damos con nuestro lenguaje, pero hoy el evangelio de Juan nos dice y es importante que entendamos, que todo eso tiene un nombre: pecado, y el pecado es la ruptura con Dios, al proyecto de justicia y amor. Pero viene Jesús y se presenta como el Cordero que quita el pecado del mundo”, dijo Báez.

El libro de Daniel y la bestia del Apocalipsis
Antes había señalado la diferencia entre Jesús, quien se presenta como un Cordero, y quienes ejercen el poder y el dominio sobre la sociedad. Así recordó una cita del libro de Daniel en la Biblia, que presenta a los opresores a lo largo de la historia como bestias, tal es el caso de la bestia a la que hace referencia el libro del Apocalipsis.

“Y cuando el libro de Daniel quiere presentarnos los poderes políticos opresores de la historia, presenta a grandes fieras con colmillos como leones, con pezuñas de leopardo, animales feroces y violentos. El Apocalipsis cuando habla del poder humano que explota a los demás, habla de una bestia. Jesús no se presenta como el león ni como una fiera que vierte terror, se presenta como un Cordero”, explicó Báez.

Esos comportamientos que el obispo considera como pecado, crean, según él, un ambiente y un círculo vicioso que se encarna en la sociedad. Así señala que el pecado del mundo se hace presente en las instituciones sociales y políticas, en los grupos y centros de poder. “Nuestras decisiones equivocadas y nuestros pecados contribuyen a que exista el pecado del mundo”, señaló.

No basta rezar
Pero ante esta situación, la Iglesia llama a actuar, y con valentía e inteligencia denunciar las ilegalidades. Este año, señala Báez, hay que acabar con el pecado del mundo, y el aporte de los obispos será la oración. En ese sentido, señaló que no será suficiente solamente orar, pues la población debe primero identificar el pecado y no quedar indiferente ante hechos que le esclavizan y le dominan para caer en un círculo vicioso.

“¿Qué vamos a hacer nosotros los que creemos en el Cordero que quita el pecado del mundo…? Con valentía sepamos denunciar aquello que crea y nutre el pecado del mundo. Hoy tenemos un año por delante, luchemos contra el pecado del mundo, porque con nosotros está el cordero… Llevemos la victoria del Cordero con nuestra palabra de denuncia, superando nuestra indiferencia y comprometiéndonos no sólo como ciudadanos, sino en el nombre de Cristo, a cambiar nuestra sociedad, a hacer una Nicaragua nueva, más justa y más pacífica”.

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