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¿Llevamos media o la docena entera?, pregunta Mariela Castillo a su esposo, Rafael Quintero, quien toca de un lado a otro los cuadernos, constatando la calidad de los mismos, antes de aventurarse en la adquisición. Quintero, revisa las dos bolsas rojas que lleva en su mano izquierda, antes de decidir; “Mejor compremos la media, porque todavía nos falta lo más pesado”.

Cuando dice “lo más pesado”, este padre de familia de 43 años, se refiere a los uniformes y a los zapatos escolares.

Con esta última compra, completan la lista de útiles escolares, que habían elaborado iniciando enero. “Hay que estar preparados”, advierte. Con el pago de esta quincena, Quintero y su esposa, acudieron al mercado “Roberto Huembes”, donde consiguieron “algunos buenos precios, pero no los suficientes para comprar todo de un solo”.

Ellos son padres de Fátima Quintero Castillo, quien dicen está muy entusiasmada por ir a quinto grado.

“Nosotros preferimos no traerla porque los chavalos son bandidos, todo lo que ven quieren que uno se los compre, y el bolsillo no está para eso. Hicimos una lista de lo que debemos comprar y ella me dijo que le buscara cosas de Hannah Montana, pero siempre es mejor que no nos acompañe”, comenta Castillo.

Según esta madre de 24 años, que evita las fotografías “porque el gentío y calor del mercado no son buenas combinaciones para una foto”, tienen suerte de sólo tener a una hija, porque “la vida cada vez está más cara”. Castillo explicó que la lista de compras escolares suma un total de 2,300 córdobas, pero ella devenga un salario de cuatro mil córdobas, que es el único ingreso de esta pequeña familia de tres miembros, ya que su esposo cumple esta semana siete meses de estar desempleado.

“A nosotros nos ayuda mi mamá, si no, no podríamos con los gastos. Es cierto que sólo somos tres, pero entre mantener una casa y ahora con estos gastos de entrada a clases, no podríamos solos”, expresa Castillo. Mientras esta pareja realiza sus compras en el “Roberto Huembes”, los comerciantes tratan de atraerlos hacia sus tramos.

Comprando de poquito en poquito
De acuerdo con José Rolando Cruz, propietario de Tienda Rodríguez, ubicada en este populoso centro de compras, las ventas han estado regulares.

“Este fin de semana, como tocó pago, ya estamos viendo mayor afluencia de compradores. Pero las ventas están regulares. Todavía es muy pronto para decir cómo nos fue en esta temporada, porque mucha gente va comprando de poquito en poquito”, indicó Cruz.

“Además, todavía hace falta la última quincena de enero, recordemos que los colegios públicos empiezan después que los privados, el 15 de febrero, así que esperamos vender más a final de mes”, agregó.

¿Y qué tal los precios?
María Isabel Estrada, propietaria de Tienda El Baratillo, aseguró que los precios de los principales útiles escolares registraron una leve disminución.

“Los cuadernos están más baratos que el año pasado. Todo lo que tiene que ver con lapiceros, estuches de reglas, borradores y demás cosas están bastante accesibles”, refirió.

Según un sondeo realizado por EL NUEVO DIARIO, la docena de cuadernos es cotizada entre 80 y 135 córdobas, en dependencia de la marca y tamaño. Los lápices de grafito son encontrados a 20 córdobas la caja de 10 unidades. El precio de la caja de lapiceros varía de acuerdo con el estilo, y oscila entre 22 y 40 córdobas, por unidad, los lapiceros salen a 2.50 córdobas.

Entre los artículos más caros, están los uniformes escolares, el precio de los cuales depende de la talla: un pantalón azul puede costar entre 95 a 220 córdobas.

Las faldas apaletonadas rondan los 170 córdobas, y los zapatos negros, según el diseño y talla, pueden llegar a los 500 córdobas.

Los compradores están conscientes de que ante el congelamiento de salarios y el aumento del precio de la canasta básica, que a diciembre del año pasado llegó a costar nueve mil 345.20 córdobas, se vale regatear.

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