Martha Vásquez Larios
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Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, sin importar la tendencia partidaria, admitieron ayer que existen muchas irregularidades en ese poder del Estado, como nepotismo, padrinos, supernumerarios, trabajadores fantasmas y sobreproteccionismo a dirigentes sindicales, que debe revisarse, y que nadie puede “tirar piedras al techo del vecino, pues todos lo tienen de vidrio”.

Estas reacciones se dieron al ser consultados sobre las diferentes temáticas que EL NUEVO DIARIO ha sacado a luz, como la existencia de clínicas médicas con servicios de masajes y altos salarios, supernumerarios y nepotismo en asesores de magistrados, conductores, conserjes y vigilantes (CPF).

El magistrado liberal Manuel Martínez expresó que no tiene problema en admitir que las clínicas fueron creadas durante su administración, pero a petición de los sindicatos, y que no le importa si las cierran.

“Hay nepotismo en la Corte”

“Yo no tengo ningún problema en reconocer que se crearon durante las administraciones mías, pero fue demanda de los sindicatos, y no sólo hay clínicas, sino farmacias, cooperativas, comisariatos, exportación de pollo, electrodomésticos, computadoras… es un Mercado Oriental, negocios que manejan los sindicatos y no los hice yo”, expresó el magistrado.

También señaló que si la clínica es una carga para el presupuesto del Poder Judicial, igualmente lo son otros beneficios que tiene contemplado el convenio colectivo de trabajadores, como se ha permitido el nepotismo.

“Eso ha sido una política paternalista del Poder Judicial, como el nepotismo existente, porque hay muchos magistrados que tienen familiares empleados. A mí me llamaron a la Comisión de Probidad y todo mundo fue unánime de que no asistiera a responder a la Comisión, porque todo mundo tenía interés en eso. Aquí no hay que andar tirando piedra al techo del vecino, porque todos tienen techo de vidrio”, reiteró el funcionario judicial.

Mientras tanto, el doctor Armengol Cuadra aseguró que no tenía conocimiento de los servicios que se prestaban en las clínicas judiciales, porque nunca ha ido.

Clínicas fueron prostituidas

“A mí me parece que comenzó con un médico y una enfermera por cualquier emergencia, pero que fue prostituido, con especialidades que nada tienen que ver, como anestesióloga, masajista”…
Según Cuadra, se está estudiando la situación, pero hay algunos defensores de esa clínica.

En cuanto al supernumerario en área administrativa y empleados fantasmas, dijo que es necesario invertir la balanza, ya que la función principal de la Corte es administrar justicia, y, por lo tanto, debe haber más personal en esta área.

“El fin de semana estuve visitando León, y hay requerimiento de varios secretarios de archivo, jueces, notificadores, que son necesarios para la administración de justicia, pero no podemos estar contratando administradores y médicos, porque se nos va el presupuesto”, agregó.

Para el magistrado Gabriel Rivera, la existencia de las clínicas fue una sorpresa, y cree que no es conveniente que existan con tanto personal, porque para eso los trabajadores cotizan para el Seguro Social.

“Yo estaría de acuerdo conque las cierren. Sabía de la existencia de una enfermera para tomar la presión, pero de masajista, eso es demasiado”, apuntó.

Al ser consultado el vicepresidente de la Corte, magistrado Marvin Aguilar, dijo que el tema lo está llevando la magistrada Alba Luz Ramos, pero “en mi opinión, yo las cerraría, porque para eso están el INSS y los hospitales”.

Padrinos en todas partes

El doctor Cuadra aseguró que la revisión no sólo se debe limitar a la clínica, sino a otras áreas donde hay empleados fantasmas, supernumerarios y gente sin contenido laboral, como lo refleja el Diagnostico del capital humano de la Corte, concluido en marzo de 2009.

“Se han cortado algunos gastos, pero hay que quitar esta la clínica y a otra cantidad de personas a las que metieron por meterlas. Debe haber revisión área por área. Esos fantasmas hay que despedirlos”, indicó.

“Yo sé que aquí en la Corte hay personas que no están haciendo nada, y en el Diagnóstico aparece gran cantidad de personas sin contenido de trabajo. Estas personas entran, dejan el vehículo, van a desayunar al cafetín, platican, dan una vuelta por los pasillos, salen a tomar un refresco nuevamente y se les hacen las 11:30. ¿A qué horas trabajan si la salida es a la una?”, se interrogó.

Según el funcionario, hay que decirles a los responsables de áreas que entreguen un informe de las personas que realmente trabajan, “pero que sean honestos, sin apadrinar. Aquí donde quiera hay padrinos; esa es la verdad”.

Para el magistrado Antonio Alemán, las únicas clínicas que deben existir son las forenses, y quedó sorprendido con los “servicios de masajes, pedicures y no sé qué más”.

Para los magistrados consultados, la solución es aplicar la reingeniería de cargos y salarios, que define las funciones y tabla salarial, para invertir la balanza entre empleados administrativos y judiciales, y el pleito por el reajuste salarial.

Según la magistrada Ramos, el plan de reingeniería se verá en la próxima Corte Plena, el 27 de enero, porque es urgente, y fue elaborado hace como dos años.

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