Luis Galeano
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El director general de Ingresos, DGI, Walter Porras, no supo explicar a los auditores de la Contraloría General de la República, CGR, el porqué se realizó en el restaurante “El Tiscapa” una supuesta “Asamblea Especial” con directores de áreas y administradores de rentas del país, en la misma fecha en que junto a familiares y amigos, celebró el cumpleaños de su esposa, casualmente en el mismo lugar.

EL NUEVO DIARIO obtuvo una copia del cuestionario que le hicieron los auditores de la CGR a Porras el 15 de noviembre de 2010, y la insistencia de los fiscalizadores que hicieron 32 preguntas sobre la supuesta Asamblea, demuestra la falta de argumentos y la debilidad de los planteados por el titular de la DGI. Hoy les presentamos parte de las respuestas que brindó a la CGR.

Documentación en poder de este medio publicada la semana pasada, demuestra que Porras ordenó el pago de 17 mil 251 córdobas con 25 centavos que se consumieron en una sola sentada en “El Tiscapa”, el 29 de julio de 2009, fecha en que celebraron el cumpleaños de su esposa y asesora económica de la DGI, Franca Aiello. La comilona incluyó caros platillos, vinos y postres.

No se acordó de la fecha, pero sí de las “efemérides”

El titular de la DGI dijo a los auditores de la CGR que ese pago correspondía al consumo por la reunión con directores y jefes de la DGI, que se hizo en ese local, pero no pudo explicar a propósito de qué ni la fecha exacta.

“Si mal no recuerdo (la Asamblea) fue posterior al 26 de julio, antes del 29 del año 2009, recuerdo esa fecha porque al presidir la Asamblea hice mención al 19 de julio del 79, del triunfo de Nicaragua, de la Revolución, y del 26 de julio, fecha memorable en Cuba por la toma del Cuartel Moncada”, respondió a los auditores.

Diga usted si recuerda la fecha exacta en que se realizó dicha reunión, el lugar y la duración de la misma, pidieron a Porras, y dijo: “El lugar, por primera vez que efectuábamos una reunión fuera de la institución, que como era la evaluación del fin del período fiscal al 30 de junio y la evaluación del primer semestre, se determinó efectuarla en otro local, en este caso, en el Restaurante “El Tiscapa”, que queda a tres cuadras de las oficinas de la DGI (y) la duración pudo haber tenido un poco más de seis horas”.

“Asamblea Especial” fue orden verbal

Porras aceptó que fue él quien orientó, “según las facultades que le confiere la ley”, la invitación y el local, pero no supo responder por qué no se indicaba del local donde se realizaría ni el motivo, ni tampoco por qué siendo un encuentro tan importante no lo ordenó por escrito.

“Yo oriento usualmente a la convocatoria a la jefa de despacho y al director de administraciones de rentas de Nicaragua, que invitara a los directores y jefes de áreas, ignoro si la invitación decía o no decía. Lo único que verbalmente yo di orientaciones y se siguen de acuerdo con las facultades que me confiere la ley en mi cargo de Director General de Ingresos”.

“Usualmente, las reuniones se realizan en el auditorio ‘Augusto C. Sandino’, en la DGI, pero ésta era una Asamblea Especial de evaluación de un año que era el fin de un período fiscal”.

Contradicciones con entrevistados y empieza a bañar a todos

Lo que los auditores de la CGR fueron descubriendo a medida que la entrevista con Porras avanzaba, fue la gran cantidad de contradicciones en que caía en relación con las declaraciones que dieron los demás auditados, quienes señalaron local, fecha y horas distintas para esa actividad, incluyendo la invitación y la hora de asistencia.

“No le podría dar razón de las preguntas y respuestas que dieron algunos otros funcionarios, que conste que estamos hablando de hace un año y cuatro meses, aproximadamente, de una actividad que no creo que haya un sabio que maneje fecha y hora exacta (de toda actividad) que se realice en Nicaragua”.

Luego de mencionar que en la supuesta Asamblea se discutió que en el gobierno anterior se le había dejado a la DGI una deuda de 67 millones de córdobas, Porras empezó a mencionar todas las entidades que le debían y aún deben a la entidad de tributos, incluso a la misma CGR que lo estaba auditando, en un mecanismo de presión hacia quienes le preguntaban e incomodaban por sus cuestionamientos.

ENEL, siempre ENEL

“En esa Asamblea se hizo hincapié sobre la deuda que tienen y habían tenido al año 2006, instituciones del Estado, tales como la Contraloría en deuda de retenciones que han efectuado a los empleados sin enterarla a la DGI ni pagarla, de casi dos millones de córdobas, y, entre otras, el INSS, Telcor, Dirección General de Aduanas, el Minsa, y una muy significativa, ENEL, que debe en retenciones a empleados más de 40 millones de córdobas

“No más de 17 mil córdobas”

A pesar de ello, las respuestas de Porras no convencían a los funcionarios de la CGR, quienes le insistieron del porqué esa reunión en otro local y no como todas las anteriores en la DGI, y dijo:
“Como anteriormente dije, era una evaluación especial, y considero que era la primera vez, y los gastos no iban a incurrir en más de 17 mil córdobas, lo que al solicitar el valor de lo que íbamos a consumir se nos dijo que eran menos de 17 mil, que sin embargo, esa cifra en el restaurante no habían tomado en consideración el 15 por ciento del IVA ni propina incluida, es decir, un almuerzo para más de 30 funcionarios en una Asamblea Especial anual, no era tanto para tomar esa determinación de efectuarla allí”.

“La presencia de Dios”

¿Participaron personas ajenas a la DGI y los que participaron firmaron alguna lista de asistencia que pueda mostrar?, le consultaron a Porras, y respondió: “Solamente directores de áreas y administradores de rentas del país, y también lógicamente la presencia de Dios que siempre está con nosotros los funcionarios que trabajamos con eficiencia, transparencia y buena voluntad”.