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Los daños psicológicos que provocó el huracán Félix en la mayoría de los niños de Puerto Cabezas son tales, que están repercutiendo en el rendimiento académico y en la asistencia a las escuelas.

Marisol Clarson, concejal del Gobierno de la Región Autónoma del Atlántico Norte, aseguró preocupada que es poca la ayuda que hasta ahora sólo el Ministerio de la Familia ha llevado a los niños de la región.

“Hace falta un mayor aporte para la niñez indígena”, aseguró Clarson durante los actos realizados por MiFamilia en varios barrios de Bilwi, para dar por inaugurados los trabajos de construcción de seis Centros Infantiles Comunitarios que servirán para dar alimentación a los niños, atención médica y psicológica.

Según Clarson, los niños, principalmente de las zonas rurales de Puerto Cabezas, tienen miedo a la lluvia. “Cuando llueve y hace un poquito de viento, los pequeños salen corriendo a refugiarse en sus casas y luego ya no quieren ir a la escuela”, señaló.

Michael Martínez, de 11 años y habitante del barrio Spanish Town, en Bilwi, relató que tiene temor de que regrese un nuevo huracán. Aseguró que no le gusta la lluvia, y que cuando hay viento no quiere ir a la escuela.

“Me da miedo, me parece que un nuevo huracán va a destruir las casas”, dice entre dientes Michael. Como este niño hay una gran cantidad que le tienen temor a la lluvia y al viento, asegura Clarson.

Para Adelaida Wilson Kinsgman, delegada del Ministerio de la Familia, Niñez y Adolescencia, esa no es más que la secuela del huracán Félix.

“Se trata del daño psicológico que provocó el huracán”, señala, tras explicar que la orfandad es otro problema que está enfrentando la población infantil.

Según la licenciada Wilson Kingsman, el huracán Félix dejó a por lo menos 749 niños huérfanos, algunos de ellos de padre y madre.

Detalla que el huracán mató a 85 mujeres, que realizaban labores de pesca en alta mar o acompañaban a sus esposos en esos menesteres.

Sólo en el litoral norte hay 300 huérfanos, según las estadísticas que guarda el Ministerio de la Familia, Niñez y la Adolescencia.

La mayoría de los huérfanos están en la zona rural de Puerto Cabezas, lo que hace más difícil a las autoridades gubernamentales una efectiva atención psicológica.

“Tenemos serios problemas para trasladar la alimentación a las zonas rurales”, reconoce Wilson, quien asegura que ese mismo problema lo tienen para trasladar a médicos y psicólogos que presten atención a los niños.

Atención psicológica

Wilson Kingsman declaró que uno de los componentes del proyecto “Un solo corazón por la niñez”, que promueve el Ministerio de la Familia, es la atención psicológica a los niños afectados por el huracán.

“Pretendemos dar capacitación a un grupo de madres voluntarias, las que dará atención psicológica a los niños que sean atendidos en los Centros Infantiles Rurales”, aseguró.

“Se trata de un programa de atención especial”, afirmó Santos Jiménez, director del programa en la Región Autónoma del Atlántico Norte, dirigido a reducir los efectos que dejó el huracán en los menores.