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La mala alimentación, incomodidades y falta de medidas de seguridad que viven los pescadores en alta mar no es particular de los barcos piratas hondureños, sino que tal situación también la comparten los pescadores nacionales, nos asegura Danilo Rosales, responsable de la dirección de monitoreo y control del Instituto Nicaragüense de Pesca y Acuicultura (Inpesca).

Según este funcionario, la situación de los pescadores nicaragüenses, ya sean buzos, pescadores con nasas (jaulas) o de ‘escama’ (peces de varios tipos), es igual o peor que la de los piratas, sin embargo, eso tiene que ver con las relaciones de contratación bajo las que asumen sus labores.

Barcaza mediana con 63 personas
“Muchas embarcaciones ni siquiera hacen contratos de trabajo. Simplemente integran a la tripulación que está dispuesta a una faena, que en barco industrial puede variar de 8 a 45 días, a 20 kilómetros de la costa”.

Según Rosales, el hacinamiento es evidente, pues en una barcaza camaronera mediana de 19 metros hacen caber a 63 personas. Si se observa una de estas naves, hay que destacar que la bodega está llena de hielo, y la cubierta contiene gran cantidad de cosas, que van desde tanques de oxígeno, hasta cayucos, quedando muy poco espacio para los pescadores que regularmente no portan sus chalecos salvavidas. Es decir, que no tienen un lugar para dormir y que soportan sol y lluvia todo el tiempo hasta llegar a puerto.

“Supongamos un buen precio de hasta 4 dólares por libra de cola de langosta, aunque muchos les pagan menos. Si en un buen viaje el buzo puede sacar un promedio de 80 libras, esto equivaldría a 320 dólares”, dijo Rosales.

Cada buzo paga ayudante y comida…al dueño
Posteriormente dijo que se debe tomar muy en cuenta que de esa ganancia se deducen una serie de gastos porque cada buzo contrata a un ayudante en quien deposita su vida mientras se mete en las profundidades marinas.

El ayudante se encarga de salir con el buzo en el cayuco, recoger las langostas, ayudarlo con el equipo, pasarle los tanques y ubicar las burbujas para darle seguimiento desde la superficie. Después de esto, debe pagar su alimentación y la de su ayudante al dueño del barco, quien es propietario de todos los equipos de buceo y de los cayucos. Tomando en cuenta esto, al final le quedan menos de 200 dólares para llevar a casa.

Deben luchar por reivindicaciones laborales
“Los pescadores tienen que pelear por sus condiciones de trabajo a través de sus sindicatos. Deben exigir a los contratistas el mejoramiento del ambiente laboral. Los contratistas son un hilo en esta cadena de la pesca que debería desaparecer. La empresa no tiene nada que ver con los pescadores, y son los contratistas los responsables. Por este vínculo las ganancias se reducen aún más para quien hace el trabajo”.

Por otra parte, comentó que las condiciones en que laboran los capitanes son mucho mejores porque ellos han luchado mucho a través de su Asociación de Capitanes y Marinos de la Costa Atlántica.

En funcionario señaló que las condiciones de trabajo para los pescadores son competencia del Ministerio del Trabajo, y, en última instancia, de la marina, que otorga el permiso para que los barcos zarpen de puerto, luego de supervisar todos los permisos y las medidas de seguridad que deben garantizar.