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Al menos 92 personas murieron y miles resultaron heridas en Egipto desde el inicio el martes de las protestas contra el presidente Hosni Mubarak, 85 de ellas en choques entre manifestantes y policía, según fuentes médicas y de los servicios de seguridad.


Ayer, se registraron 23 muertos -12 en Beni Sueif, tres en El Cairo, tres en Rafah y cinco en Ismailiya- durante enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, según las mismas fuentes.


Los manifestantes de Beni Sueif, localidad situada a unos 140 km al sur de El Cairo, habían intentado atacar un puesto de policía, precisó una fuente de la seguridad.


Ayer, los choques dejaron 62 muertos, 35 de ellos en El Cairo, según informaciones obtenidas de los hospitales. Estos 85 muertos se suman a los siete registrados en los tres primeros días de protestas, llevando el total de muertos a 92 desde el 25 de enero.


Rompen fotos del dictador
Según  la agencia EFE, las protestas de decenas de miles de egipcios, que desacataron el toque de queda y volvieron a pedir la renuncia del presidente Hosni Mubarak, continuaron  pese a las medidas tomadas por el mandatario para calmar las protestas, que se iniciaron el martes.


Mubarak, en el poder desde 1981, decidido a aferrarse a su silla y en la víspera, movilizó al ejército para enfrentar las protestas y anunció poco después reformas políticas y la formación de un nuevo gabinete.


Esas promesas fueron insuficientes para satisfacer las reivindicaciones de la población de mejores condiciones de vida, menos desempleo, menos pobreza y de libertad de expresión, ni para devolver a Mubarak su credibilidad.
"¡Fuera Mubarak!"; "Quien quiere a Egipto no lo destruye", gritaban miles de personas que rasgaban fotos del jefe de Estado en la plaza de Tahrir, en el centro de El Cairo, cerca de numerosos edificios oficiales.


Según los socorristas, al menos tres personas murieron en las marchas de la capital el sábado. En las protestas que se iniciaron el martes, unas 2.500 personas resultaron heridas, entre ellas unos mil policías.


El ejército, columna vertebral del régimen, fue movilizado junto con la Policía para mantener el orden y aplicar el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez, que este sábado se inició a las 16H00 locales (14H00 GMT), dos horas antes que la víspera, y se prolongará hasta 08H00 de la mañana.

El Cairo, un campo de batalla
En la ciudad de Rafah, en la frontera con Gaza, tres policías murieron el sábado durante un ataque llevado a cabo por manifestantes beduinos contra la sede de la Seguridad del Estado, según testigos. En Ismailia (noreste), a orillas del canal de Suez, hubo violentos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y miles de manifestantes y en Alejandría (norte) cientos de personas manifestaron e incendiaron varias comisarías.


En la mañana del sábado, El Cairo parecía un campo de batalla, con restos de coches quemados y escombros en las calles y un espeso humo negro que aún salía de la sede del partido gubernamental, tras saqueos y manifestaciones reprimidas.


El dirigente opositor Mohamed ElBaradei declaró a la televisión francesa “France 24” que saldría a la calle "para decirle al presidente Mubarak que se debe marchar".  El jeque Yusef Al Qardaui, considerado como el predicador de mayor influencia del mundo árabe, afirmó que solamente la renuncia de Mubarak podría resolver la crisis, en declaraciones a la televisión Al Jazeera.


"Aconsejo al presidente Mubarak que se vaya, que deje Egipto (...). La única solución para resolver el problema es la partida de Mubarak", declaró el jeque Qardaui, un influyente teólogo sunita que dirige la Unión Mundial de los Ulemas Musulmanes.


Un importante dirigente del partido gubernamental, Ahmad Ezz, considerado como uno de los pilares de un régimen corrupto, renunció el sábado a su cargo, según la televisión estatal.

Dos generales nombrados en cargos claves

Mubarak, designó ayer a dos generales para ocupar puestos clave en el Estado, una medida que no ha evitado que Egipto continúe sumido en el caos entre las protestas políticas y los actos de pillaje.


El jefe de los servicios de inteligencia de Egipto, general Omar Suleimán, juró como nuevo vicepresidente, mientras que el general Ahmed Shafiq asumió el cargo de primer ministro.


Mubarak, que fue vicepresidente de Anuar el Sadat, asesinado el 6 octubre de 1981, dejó vacante ese puesto cuando llegó a la Presidencia ese año, lo que había fomentado los rumores de que heredaría el poder su hijo Gamal, e implicaba riesgos constitucionales en caso de que renunciara o falleciera.


"Juro preservar el régimen democrático republicano y la Constitución, los intereses del pueblo, la estabilidad de la patria y la integridad territorial", afirmó Suleiman en su toma de posesión.


Shafiq, el segundo militar en asumir altas responsabilidades del Estado y que era hasta ahora ministro de Aviación Civil, recibió la misión de formar un nuevo gobierno en Egipto y reemplazó en el cargo a Ahmed Nazif.

Cambios inútiles

Estos cambios en el Estado para intentar atajar la crisis han sido considerados insuficientes tanto por los ciudadanos como por la oposición, entre ellos el premio nobel de la paz Mohamed el Baradei, que calificó como un "cambio de figuras" la designación de los dos generales.


"Es hora de que Mubarak renuncie; si no, Egipto va a colapsar", afirmó en declaraciones al canal qatarí de televisión Al Yazira El Baradei, quien subrayó que el presidente tiene que "dar paso a un proceso democrático".

A las protestas políticas se ha unido el vandalismo, lo que ha sumido aún más en el desorden público al país y obligado al Ejército a enviar refuerzos a todas las ciudades y provincias para poner fin a los saqueos y el pillaje.


Aunque la mayoría de las protestas de ayer se desarrollaron en un ambiente pacífico, vigiladas exclusivamente por las tropas del Ejército, se han producido algunos incidentes, como el ocurrido en la sede del Ministerio del Interior, en el centro de El Cairo. Allí, tres personas murieron en enfrentamientos a tiros entre la policía y un grupo desconocido, informaron a Efe fuentes de los servicios de seguridad.


A pesar del adelanto en dos horas del toque de queda, de la vigilancia del Ejército y de los recientes nombramientos de Suleimán y Shafiq, el caos se extiende en Egipto ante la incertidumbre política y la falta de fuerzas de seguridad en las calles.

Habla Washington
Entre tanto, desde Washington,  el portavoz del Departamento de Estado de EU, Philip J. Crowley, instó al presidente egipcio, Hosni Mubarak, que no limite su promesa de cambio a meros cambios de gabinete, y que la respalde con acciones concretas.


"El Gobierno egipcio no puede remodelar la cubierta del barco y después quedarse quieto. Las palabras del presidente Mubarak que prometen reforma deben ser respaldadas por acciones", dijo Crowley en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter.


Mientras desde Bruselas,el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, advirtió al presidente egipcio Hosni Mubarak de que el resto del mundo está "tomando nota de cualquier uso indebido de la fuerza o de cualquier muerte de un inocente" en los disturbios en Egipto.


Bukez ha señalado en un comunicado que "todo el mundo está mirando hacia Egipto hoy" ante la "alarmante situación". El líder de la Eurocámara ha señalado a Mubarak que "la violencia no es la solución a las legítimas aspiraciones democráticas de los egipcios".