•   Boaco y Matagalpa  |
  •  |
  •  |

“Me saludás a mi niña linda, le das un besito y decile que yo se lo mando, claro a vos también”, fue el último mensaje de texto que Ismael Díaz Guido, de 35 años, le envió a su esposa, Karla Vanesa Medal Lira, de 32, la noche del 27 de enero, sin imaginar que el día siguiente iba a recibir el tiro de gracia, al igual que sus dos compañeros de trabajo, al convertirse en víctimas de robo con intimidación por varios delincuentes.


Díaz Guido, viajaba en el camión blanco placa M 128432, con su ayudante José Esteban Escobar Sobalvarro, y Arling José Orozco Mendoza, ambos de 22, este último les había pedido un “aventón”, para llegar temprano a su casa, cambiarse de ropa, y esperar su  camión que venía detrás. Todos eran trabajadores de la empresa Dimant, que distribuye productos de la Yummies.


El hecho sangriento se dio en la carretera que conduce al municipio de Mulukukú, del empalme de Wanawana, un kilómetro al Este, buscando el empalme “La Pedrera” a eso de las tres de la tarde del viernes 28 de enero.


El conductor Ismael Díaz Guido acababa de depositar los 180 mil córdobas producto de las ventas en una sucursal bancaria, horas antes de ser asaltado.
Golpeados sin piedad


Aunque no se conoce cuántos antisociales participaron en el asalto, las autoridades policiales de Matagalpa que investigan el caso manejan que los delincuentes al no encontrar dinero en efectivo, decidieron terminar con las vidas de los tres infortunados, dándoles a cada uno un disparo en la cabeza.


“Los delincuentes golpearon sin piedad al conductor del camión (Ismael Díaz Guido) y a Arling Orozco Mendoza, porque presentaban múltiples golpes en el rostro, hasta le rasgaron su ropa”, dijo Ermes Escobar, hermano de José Esteban.

Uno quedó con vida
 Ismael Díaz Guido, quien deja en la orfandad a una niña de tres años y medio, fue velado en el barrio Santa Isabel y José Esteban Escobar Muñoz, en el barrio La Bombilla, ambos en Boaco, mientras que Arling José Orozco Mendoza, en Río Blanco,  éste había sido encontrado con vida, a pesar de tener dos orificios de bala en la cabeza, pero falleció camino al centro de salud de la localidad.

Aunque las autoridades policiales no han querido dar más detalles sobre el crimen, para no entorpecer las investigaciones, se conoce que encontraron varios casquillos de arma corta dentro del vehículo y que los cuerpos de las víctimas fueron encontrados en la parte trasera del camión, gracias al aviso que dieron los vecinos de la zona.


La zona de “La Pedrera” es considerada por los agentes vendedores en camiones repartidores como “Zona Roja”, ya que el mal estado de la carretera permite que la delincuencia actúe, según compañeros de trabajo de las víctimas.

Pensaban renunciar

Familiares de Díaz Guido, quien era contador de profesión, manifestaron que dentro de los planes que tenía este joven estaba solicitar cambio de ruta comercial o bien renunciar, porque la ruta de Siuna-Río Blanco era peligrosa, ya que ochos meses atrás había sufrido otro asalto.


“Él era contador en un banco, y parece que ya presentía que algo malo le ocurriría, me había dicho que si no le resolvían el cambio de ruta, iba a renunciar, pero hasta que tuviera un trabajo seguro”, dijo Karla Vanesa, esposa de Díaz Guido.


De igual manera lo había expresado José Esteban, “hace tres días, yo estuve hablando con él, y le dije que renunciara, porque él tenía apenas quince días de andar en esa ruta, yo sabía que era peligrosa, a mí me habían asaltado en otras ocasiones,  pero él me dijo que éste iba hacer su último viaje y que iba a solicitar el cambio”, dijo Ermes Escobar.


Las víctimas pasaban una semana fuera de sus hogares, ya que salían los lunes y retornaban los viernes, “él me llamó en la mañana y me dijo que gracias a Dios ya venía de regreso, sin imaginar que a las cuatro de la tarde me daban la noticia que había muerto”, dijo aún conmovida por el dolor de la pérdida de su hijo menor, doña Nubia Muñoz.


EL NUEVO DIARIO trató de comunicarse con la sede central de la empresa Dinant y con los gerentes de Boaco y Juigalpa para conocer las medidas de seguridad que tomará la empresa para salvaguardar la vida de sus empleados, pero ninguno contestó las reiteradas llamadas, únicamente se conoció que realizarán una reunión el lunes para abordar el tema.