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El actual director general de Ingresos, Walter Porras Amador, fue despedido de esa entidad en 1999, luego de comprobarse que había caído en “conflictos de intereses”, que afectaban el funcionamiento de la entidad recaudadora, indican documentos en poder de END y testimonios de diversas fuentes.


Porras, luego que EL NUEVO DIARIO, publicara con documentos sus actos irregulares en la DGI, fue denunciado por representantes de la Federación Democrática de Trabajadores del Servicio Público, Fedetrasep, en la Contraloría, por violación a la Ley Orgánica de esa entidad, a la Ley de Probidad y la Ley del Servicio Civil y de la Carrera Administrativa.


La documentación que da fe del despido de Porras en 1999 la enviaron los mismos trabajadores de la DGI, que siguen colaborando con este medio, al que hicieron llegar una nueva carta que remitieron al presidente Daniel Ortega, en la que le detallan las anomalías que se cometen y las extrañas coincidencias que se han dado durante la gestión de “uno de los pocos funcionarios limpios” de la actual Administración, según la autocalificación que Porras se dio.


Fue un despido “circulado”

El Memorando número SDGO/CSR/400/11/99, dirigido a los Administradores de Rentas de todo el país, de parte del entonces director General de Ingresos, César Suazo Robleto, el 2 de noviembre de 1999, referido al auditor “B” Walter Porras Amador, indica lo siguiente:


“Hago del conocimiento de ustedes, que el señor  WALTER PORRAS AMADOR, quien se desempeñaba como auditor en la Administración de Rentas de Sajonia, ha dejado de laborar para esta institución a partir del 2 del mes y año en curso, por lo que oriento no brindar ninguna información que él solicite. Atentamente, César Suazo Robleto”.


El documento fue publicado en Campo Pagado como Circular y Aviso de la DGI en EL NUEVO DIARIO.

 
Ese mismo Memorando fue enviado a Ortega y a su esposa Rosario Murillo, el pasado 26 de enero por el “Personal Activo Sandinista de la DGI”, haciéndoles ver los antecedentes de Porras, los cuales se suman a los actos de nepotismo, tráfico de influencias  y atropello a los trabajadores, como director de esa institución, que han sido publicados por este medio.


 “Nuevamente y en carta abierta nos dirigimos a ustedes, para instarles a la destitución inmediata de Porras, dada la magnitud de los comprobados actos de corrupción, con lo cual está poniéndolos en un embarazosa posición ante la opinión pública, tanto dentro como fuera del país, algo nada conveniente en un año electoral, siendo el sentir popular de que los intereses particulares de este señor, están primando sobre los intereses colectivos de la nación, lo cual es fuera de toda lógica e inconstitucional, y por ende no hay justificación alguna de seguir manteniéndolo y protegiéndolo en su cargo, ¡ni así se hubiera graduado en Harvard, Yale o la Nasa!”, dice la carta.


“Por si no lo sabían, este sujeto, quien por un extraño giro del destino y para desgracia de las personas honestas de este país, llegó a ser Director General de Ingresos, es el mismo que años atrás era un simple Auditor “B” de la Administración de Rentas de Sajonia, quien el dos de noviembre del Año 1999 --un breve tiempo en la historia-- FUE DESPEDIDO por innumerables actos de corrupción, cuando su jefa inmediata era la administradora de esa Renta, Lic. Aracely Duarte Sevilla, y saben quién firmó su carta de despido: nada más y nada menos que el propio Director General de Ingresos en ese entonces, el Lic. César Napoleón Suazo Robleto”, añade el escrito.


La sacada en los diarios
“Era tal la gravedad de sus actos, que su antecesor asumió una tarea propia de la División de Recursos Humanos, y su despido fue tan vergonzoso que se podría equiparar a la baja deshonrosa de un militar por la enormidad de sus faltas, así lo denota el Lic. Suazo Robleto en las dos últimas líneas de su misiva: “…por lo que oriento no brindar ningún tipo de información que él solicite…”. Adjunto fotocopia de dicha carta, cuya autenticidad es comprobable, y además existe una circular que en tal sentido fue publicada en los diarios por esos días, basta consultar su hemeroteca. ¿Qué pasó aquí con la Ley de Probidad de los Funcionarios Públicos?”, se preguntan los trabajadores de la DGI.


Lo agarraron “in fraganti”
Los denunciantes agregan que como auditor “B”, Porras “dejaba mucho que desear, y desde hace rato se rumoraban sus constantes bisnes y sus ausencias de las empresas donde lo suponían auditando”.
Fue así, que cansados de tantos rumores, Aracelly Duarte Sevilla, orientada por sus superiores, lo agarró “in fraganti”, y en cierta ocasión en lugar de estar en la Empresa donde lo habían asignado para auditar, lo encontró dando clases de Contabilidad, pese a estar en el horario de su jornada laboral en la DGI.


“Igualmente, era bien conocida su práctica de ‘negociar’ los reparos fiscales con los contribuyentes, como lo hizo a finales del año 1998 con una empresa llantera, ubicada en ese tiempo en el reparto Jardines de Santa Clara, quienes denunciaron las propuestas indecorosas de Porras”, dice la carta de los trabadores activos de la DGI.


EL NUEVO DIARIO llamó a César Napoleón Suazo, ex Director de la entidad, para conocer detalles del porqué del despido, pero se excusó de hablar del asunto. Comunicarnos con Porras ha sido imposible en tres semanas.

Las coincidencias
Los denunciantes recomiendan al presidente Ortega y a la primera dama, Rosario Murillo, que le pregunten a Porras: ¿qué hizo con el dinero de las cotizaciones del INSS deducidas del salario de los trabajadores hasta hoy activos de la DGI, y no enteradas desde hace más de un año a esa institución? ¿Dónde está el dinero que dedujo a muchos trabajadores de sus liquidaciones en concepto de saldos que éstos tenían pendientes por préstamos personales con BDF, Banpro y hasta Caruna?


¿Qué hizo con el dinero de las más de 500 liquidaciones hasta la fecha no pagadas a igual número de trabajadores, a quienes ha humillado hasta la saciedad y el sadismo, quienes han aguantado estoicamente toda esta vejación por amor a que les paguen sus prestaciones?

La mansión que se construyó en el mar
Y por último: ¿de dónde sacó plata para construirse una mansión en Casares, a la cual invita a “los trabajadores cumplidores”? “Esta construcción coincidió con las remodelaciones hechas en la DGI Central y en algunas Administraciones de rentas. Si no es coincidencia, el jefe de bodega y compras de la institución es su pariente por afinidad”, dicen los denunciantes.


EL NUEVO DIARIO estuvo en la casa de tres pisos que tiene Porras en Casares, exactamente frente a las Pilas del Padre, y su fachada tiene detalles muy parecidos a los del Edificio Central de la DGI.


La casa veraniega de Porras, con una impresionante vista al mar está ubicada en un terreno que supera las 1,000 varas cuadradas, las cuales encierra un enorme muro, cuya cúspide está rodeada por costosa serpentina, separada por capiteles en los que posa un león, y unos barrotes de concreto moldeados que son exactamente iguales a los que se encuentran en la fachada de la DGI Central. A lo interno se encuentran estatuas y otros adornos.


Cuenta con dos entradas: una al lado de la carretera que lleva hasta Casares, la cual tiene en el portón de entrada una bandera del partido de gobierno, y la otra que se encuentra frente al mar. Esta última entrada está frente a una pequeña calle que separa la casa de Porras de una infraestructura que también le pertenece, con las mismas características de los leones y barrotes de concreto, que le permite bajar tranquilamente hasta la costa.


Los vecinos de Porras aseguran que esa casa hasta hace muy poco no era lo que es hoy. “Era modesta, no era de tres pisos, nada que ver”, aseguró una de las vecinas del titular de la DGI, quien agregó que tampoco se hacían las grandes fiestas amanezqueras que se hacen últimamente, amenizadas nada más y nada menos que por Los Tigres del Ritmo.