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RIVAS

Una sobreexplotación del marisco conocido como pepino de mar, afectaría el equilibrio ecológico que existe en las aguas no profundas del Pacífico Sur de Nicaragua, según versión del biólogo rivense  Humberto Bejarano, quien recordó que  estos extraños seres que habitan en el fondo del mar se encargan de mantener limpio de materia orgánica el lecho marino.
La cacería masiva de pepinos del mar inició a finales de 2005, en aguas pocas profundas de las zonas costeras de los municipios de Tola y San Juan del Sur, con la llegada de la compañía china “mariscos procesados” Campresa, cuya planta se instaló en el kilómetro 106 de la Panamericana Sur, y se dedicó al acopio de este extraño marisco, al cual hasta ese año ningún pescador lo incluía en su búsqueda bajo el mar.
Los mismos pescadores relatan que los bancos de pepinos de mar han disminuido considerablemente, a raíz de su pesca masiva, ya que los socios de Campresa compran el kilo a entre 20 y 40 córdobas, para luego procesarlos y exportarlos a los países asiáticos, donde estos antiestéticos animalitos son muy cotizados para la gastronomía, ya que les atribuyen  poderes afrodisíacos.
Sin embargo, Bejarano señaló que los pescadores ya han dado una campanada de alerta, al señalar que la población de pepinos de mar en las costas del Pacífico rivense ha disminuido de modo considerable. “Esto es indicativo de una sobreexplotación, porque hay una extracción que supera la reproducción de estas criaturas del mar, encargadas de mantener  la higiene del suelo marítimo”.

Devoradores de sedimento
 Explicó que los pepinos de mar se alimentan mediante sedimentos, lo cual ocasiona  que mantenga limpio de materia orgánica el fondo del mar, y, sirven de  alimento, además, a muchos crustáceos. “Por lo que de poner en riesgo su existencia se rompería el equilibrio ecológico existente, y el fondo de las bahías y ensenadas que existen en el Pacifico de Tola y de San Juan del Sur, ya no permanecerían tan aseadas, al no existir pepinos de mar, cuyo nombre científico es  Holothuidea, y pertenece al grupo de los equinodermos.
Cabe señalar que en Nicaragua no hay regulación  para la pesca de este marisco, y la Organización de las Naciones Unidas para la  Agricultura y Alimentación, FAO, ya ha manifestado en  portales de internet que el pepino de mar es otra de las especies marinas amenazadas debido a la sobreexplotación.