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La Policía Nacional a través de su homóloga Federal de México y la Policía Internacional, Interpol, investiga para determinar si los tres tripulantes del helicóptero multicolor matrícula XA-UCF, el cual aterrizó en la pista “El Picacho”, de la ciudad de Chinandega, tienen vínculos con el narcotráfico.


La mañana del miércoles último, la aeronave tipo Bell 412 partió de la ciudad mexicana de Tapachula, en la zona fronteriza, con destino a Perú, y al sobrevolar la pista salvadoreña de Ilopango, no aterrizó porque el piloto Sixto Pedro Amato Martínez Garza, de 56 años, se negó a ofrecer los datos al personal de esa instalación aérea. Él es originario del Distrito Federal, con domicilio en Mérida, Yucatán.


Junto al piloto viajaban el copiloto Felipe Pérez Silva, de 25 años, originario del Distrito Federal, con domicilio en el estado de Campeche, y el técnico Héctor Gallegos Mejía, de 55 años, residente en el municipio de El Carmen, del estado referido.


Los tres mexicanos portan pasaportes y se encuentran retenidos desde las seis de la tarde del miércoles, por miembros del Ejército de Nicaragua, en la pista “El Picacho”, en espera de los resultados de las investigaciones.


El comisionado Douglas Rafael Pichardo Ramírez, jefe departamental de la Policía de Chinandega, informó que Aeronáutica Civil determinó que el helicóptero con capacidad para seis pasajeros aterrizó de emergencia, por lo que la Policía está en el proceso de investigación, esperando los resultados de distintas pruebas en la aeronave para descartar o confirmar si están ligados con el crimen organizado.


El helicóptero está resguardado por miembros del Destacamento Especial de Seguridad Aeroportuaria, DESA, del Ejército de Nicaragua. La Ley contempla que las aeronaves confiscadas al narcotráfico pasan a la institución castrense.

Iban bien preparados

En el moderno helicóptero, propiedad de la empresa ASESA del Grupo Lomex, los tres mexicanos llevaban agua purificada, vestuario, mapas y documentos variados, computadoras portátiles, lo que hace indicar que iban preparados para una operación bien planificada.


La cocaína procede de sur a norte, y los tres mexicanos iban con dirección opuesta, por lo que las autoridades no descartan que éstos pretendían establecer algún nexo con narcotraficantes para trasladar ese tipo de droga rumbo norte.