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Hombre de espíritu inquebrantable “bautizado” con fuego en las huelga de 1968, en la textilera “El Porvenir” propiedad de la dinastía somocista y férreo opositor al régimen autoritario de los años 80, ese es Carlos Huembes Trejos.


Hablar de este líder obrero a quien ni el pasar de los años parecen doblegar, es también hablar de capítulos escritos con sudor y sangre por la libertad sindical en Nicaragua.


En entrevista con EL NUEVO DIARIO, Carlos Huembes no sólo habla de su lucha personal, sino de su Central de Trabajadores de Nicaragua, CTN, a la cual ha entregado más de la mitad de su vida.


Aunque de la figura del hombre corpulento de los años 80 sólo quedan vestigios, su firmeza para criticar lo que considera abusos de quienes ostentan el poder sigue intacta.


En sus 43 años de vida pública, Carlos Huembes también ha participado de manera activa en el convulso quehacer de la política criolla.


Huembes en los años 80 estuvo al frente de la Coordinadora Democrática Nicaragüense, integrada por partidos políticos, centrales obreras y empresarios aglutinados en el Cosep, que se oponían al régimen de esa época.

La primer huelga
Transcurría 1968, cuando Huembes siendo un joven obrero afiliado al Movimiento Sindical de Nicaragua, Mosán, organización que años después se convirtió en la CTN, tuvo su prueba de fuego.


Huembes recuerda como si fuera hoy, que los dirigentes de esa huelga se “rajaron” y abandonaron a los trabajadores que reclamaban a la patronal por las violaciones a sus derechos laborales.


Fue en ese paro que este hombre padre de dos hijas procreadas con su esposa, la profesora Amayda Cruz, recibió los primeros atropellos por la desparecida Guardia Nacional, GN.


Dos años más tarde, Carlos Huembes logró “engancharse” en la desaparecida fábrica “Fabritex”, donde se puso al frente de otra huelga en el sector textil.
“De la Fabritex militarizada por Anastasio Somoza, fuimos corridos y sacados a culatazos los 800 obreros”, recordó Huembes.

Al ruedo político
Meses antes del terremoto del 23 de diciembre de 1972, que destruyó Managua, la CTN realizó un congreso que Huembes considera histórico, porque fue allí donde esa central obrera tomó la decisión de incorporarse a la lucha política contra Somoza.


“En la CTN siempre hemos creído que si en Nicaragua no existen libertades públicas, como decía Pedro Joaquín Chamorro, no puede haber libertad sindical”, subrayó Huembes.


Fue en ese congreso que la dirigencia de la CTN tomó la decisión de incorporarse a lo que fue la Unión Democrática de Liberación, UDEL.
En esa coalición opositora participaban los partidos Socialcristiano, Socialista, Conservador y personalidades como los desaparecidos abogados Manolo Morales y Pedro Joaquín Chamorro, además de Edmundo Jarquín y Domingo Sánchez “Chagüitillo”, expresó Huembes.

Dos huelgas hospitalarias
Para 1974, la Federación de Trabajadores de la Salud, Fetasalud, que en ese entonces estaba afiliada a la CTN y no tenía vínculos con el patrón --Gobierno- como la actual, realizó la primera huelga de trabajadores hospitalarios de Nicaragua.


La huelga que finalizó después de 58 días, puso a Anastasio Somoza como un salvaje porque ebrio llegó con sus escoltas al hospital “Fernando Vélez Páiz” y ordenó sacar a culatazos a todo el personal en paro de labores, reseñó el dirigente obrero.


A pesar de la represión, los huelguistas lograron que Somoza aún contra su voluntad firmara el primer Convenio Colectivo que benefició a los trabajadores de la salud en Nicaragua.


Carlos Huembes rememoró a los principales líderes de ese primer paro hospitalario, entre ellos Frank Jiménez y Salvador Sánchez Chinchilla, quienes radican en Estados Unidos y Eveling Umaña, quien con el pasar de los años se convirtió en dirigente gremial del FSLN.

La dramática historia de Silvia Ferrufino
Cuatro años más tarde, es decir en 1978, la CTN estuvo al frente de otro paro de los trabajadores de la salud, señaló el sindicalista.
“Fue durante ese paro cuando la enfermera Silvia Ferrufino formada en la filas de la CTN hizo una huelga de hambre porque Somoza no quería sentarse a negociar con los trabajadores”, explicó.


Como resultado del prolongado ayuno la salud de Ferrufino se deterioró, al extremó que después fue desahuciada por los médicos en Costa Rica donde fue llevada por gestiones de la CTN, subrayó el entrevistado.


La huelga de los trabajadores de la salud en 1978, contó con el apoyo de los obreros de la construcción afiliados a la Central General de Trabajadores Independientes, quienes de manera solidaria paralizaron sus labores.

Cinco carceleadas
Carlos Huembes todavía recuerda como si fuera hoy las cinco veces que cayó preso durante el régimen de Somoza por hacer propaganda a favor de UDEL, que luego se llamó Frente Amplio Opositor, FAO.


“Una vez caí preso en Jalapa, otra en Ocotal con el doctor Manolo Morales, la tercera vez me echó preso en Chinandega Gonzalo Evertz, quien era general de la GN, y en Managua Alessio Gutiérrez, último jefe de la Guardia en León.
El jefe de la Guardia en Nueva Segovia era un oficial de apellido Villalobos a quien Huembes recuerda como un hombre “tenebroso”.


“Ese Villalobos me sacó de la celda a las dos de la madrugada y me preguntó: ¿Vos sabés muchacho porque estamos aquí?, entonces le respondí negativamente por no ser militar, y él me respondió porque habían sobrevivido en la guerra.
Villalobos enfundado en su traje militar, seguidamente me peguntó: ¿Vos sabés por qué sobrevivimos nosotros?, entonces le respondí igual que la primera vez, y la respuesta de él fue: “Porque matamos”.


Luego, Villalobos me preguntó: ¿Vos sabés que los que vienen aquí (a la cárcel) se van para honduras?, entonces le contesté: “No bachiller”, lo que provocó su enojo.
Acto seguido, Villalobos me manifestó que la hondura a la que se refería no era el país (Honduras), ubicado al otro lado de la frontera norte, sino a lo hondo, debajo la tierra.
Tres décadas después de la desaparición de la dictadura somocista, Carlos Huembes recuerda que el 19 de Julio de 1979, cuando llegó el fin de ese régimen 38 dirigentes obreros de la CTN cumplían 48 días de estar presos.


“Entre los compañeros que estuvieron presos durante los 48 días de la ofensiva final están Ofilio García, Daniel Tijerino y Fransico Jarquín, entre otros, señaló el veterano dirigente obrero.

Los años 80
Tras la caída del régimen somocista Carlos Huembes, al igual que la mayoría de los nicaragüenses, creyó que había llegado la época del respeto a las libertades públicas.


El reconocimiento a la CTN al incluirla como parte del Consejo de Estado, hizo crecer la esperanza de Huembes y sus compañeros de lucha, pero los sueños de una mejor Nicaragua para todos no duró mucho y al poco tiempo el líder obrero se sintió desilusionado y comenzaron los “encontronazos” con los entonces todo-poderosos comandantes de la Revolución.


Todavía no había llegado la primera celebración del Día Internacional del Trabajo, Primero de Mayo, tras la caída de Somoza, cuando los dirigentes obreros de la CTN estaban de regreso en la cárcel acusados de diversionismo ideológico, figura inexistente en el Código Penal de la época, indicó Huembes.

El primer choque
Para el Primero de Mayo de 1980, la CTN realizó una marcha con el lema: “El cambio de patrón no es liberación”, esto porque el Estado tomó posesión de todas las empresas que Somoza y sus allegados tenían y representaban el 60% de la actividad económica del país.


Fue entonces que la CTN envió una carta, preguntado cuál era la participación accionaría de los trabajadores, y la respuesta, fue ninguna, que simplemente seguíamos siendo empleados.


Esto provocó que los sindicatos de la CTN fueran reprimidos en el Ingenio “Javier Guerra” por órdenes de Jaime Weeloock, y que Bayardo Arce con Tomás Borge se llegaran a meter a una asamblea de trabajadores de la salud que se realizaba en el otrora cine Tetel.


“En esa ocasión tuvimos un enfrentamiento personal con Tomás Borge, quien desde su cargo de Ministro del Interior prometió aplastar como cucaracha a la CTN”, reseñó Huembes.


La CTN fue la primera organización que se enfrentó en las calles con los grupos de choque del FSLN, conocidos como las “Turbas Divinas” a como el mismo Daniel Ortega las bautizó.

Otras agresiones
Entre los episodios de más violencia que vivió la dirigencia de la CTN, encabezada por Carlos Huembes, la historia registra la vez en que al dirigente sindical le fracturaron la nariz en el Aeropuerto Internacional de Managua, cuando las fuerzas de choque del FSLN reprimieron el recibimiento que los opositores le hacían al entonces secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, José Esteban González, quien regresaba de Bélgica de denunciar violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.


Pero, el momento más dramático que le tocó vivir a Huembes en los años 80, no fue esa agresión sino lo sucedido en 1984 en León cuando acompañaba en una marcha política al entonces candidato presidencial, Arturo Cruz Porras”.

“Ese días las turbas nos encerraron en una casa y pretendían pegarle fuego con todos adentro, y de no haber sido porque se llamó por teléfono al Presidente de Colombia, quien era miembro del Grupo de Contadora nos hubieran quemado vivos a todos, vivos”, recordó con horror, el dirigente sindical.


Los entrampados para salir sanos y salvos tuvieron que caminar casi 100 metros sobre los techos de varias propiedades, agregó el entrevistado.


De las veces que fue a la cárcel en los años 80, Huembes perdió la cuenta porque fueron muchas. “Aquí el pan nuestro de cada día era ir al “Chipote” o la “Casa 50” y si el interrogatorio pasaba dos horas era que había quedado preso acusado de agente del imperio, vende patria o contrarrevolucionario”, refirió.


Nandaime fue

El 10 de julio de 1988 la oposición nicaragüense de la época, decidió desafiar al régimen de Daniel Ortega y realizó una marcha en Nandaime.
Ortega no resistió la tentación de reprimir a sus adversarios y con el uso de los antimotines y sus grupos de choques (las turbas) disolvió la manifestación siendo encarcelados 38 opositores.


Entre los 38 reos políticos además de Huembes también estuvieron Róger Guevara Mena, Agustín Jarquín y Miriam Argüello, Estos últimos desde hace varios años son aliados del FSLN.


En esa ocasión Huembes estuvo preso cuatro meses y 23 días, siendo el último en ser puesto en libertad la noche del 7 de diciembre de ese mismo año.
Entre los más de cuatro meses de cautiverio, él y sus otros compañeros de infortunio estuvieron diez días en huelga de hambre.

También contra Alemán

En las elecciones de 1990 donde el FSLN fue derrotado por la otrora Unión Nacional Opositora, UNO, Carlos Huembes salió electo concejal suplente en Managua.


Fue en una sesión del Concejo donde Huembes se enfrentó a Arnoldo Alemán, quien era el alcalde de Managua subiéndose en un “pata de gallina” exigiéndole que le respetara su derecho a hablar.


“Mis enfrentamientos con Arnoldo Alemán no han sido por diferencias ideológicas, sino porque siempre he creído que es un corrupto”, sostuvo el también diputado suplente ante la Asamblea Nacional.