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Blanca Aráuz llegó al dermatológico por primera y única vez el tres de enero de 2011, para encontrar la cura a las manchas que habían marcado la piel de su hijo desde los cuatro años de edad, sin sospechar siquiera que encontraría más peligro que remedio.


Tras esperar más de una hora en una fila interminable, a su hijo le diagnosticaron vitíligo, una enfermedad más conocida como “Dienteveo”, y le recetaron meladinina, Elidel y sulfato ferroso.


Todo marchaba aparentemente normal hasta que le entregaron los medicamentos, ya que notó que en vez de darle las cajas, la encargada de la farmacia extrajo las pastillas y se las dio envueltas en una receta.


Recelosa de la situación, Blanca pidió ver el frasco, ya que había escuchado varios comentarios en los pasillos sobre la repartición de medicamentos vencidos, pero se lo negaron rotundamente. No obstante, aprovechando un descuido, Blanca logró ver que la fecha de caducidad del frasco tenía impreso: Abril de 2010.


“A mí me alarmó la situación pero no podía hacer nada porque yo soy una persona pobre y no puedo ir a una farmacia a comprar esos medicamentos, así que los acepté y se los di al niño. Por suerte, no le pasó nada”, denuncia Aráuz.

Fármacos vencidos y “gato por liebre”
Blanca Aráuz es una de los muchos pacientes que han denunciado a END varias irregularidades en la calidad de la atención brindada por el hospital.

Dermatológico, ya que aseguran que suministran medicamentos vencidos y les dan fármacos de dudosa procedencia, ya que no les permiten ver las cajas para verificar que las pastillas coinciden con el nombre escrito en la receta.


Según una doctora que labora en la institución y que se negó a mencionar su nombre por temor a represalias, esto se debe a un mandato directo de la directora del hospital María Eugenia Medina.


“La orden que tenemos los médicos es la de dar los medicamentos a los pacientes aunque estén vencidos, por eso no les entregamos las cajas y se los damos en bolsitas plásticas o envueltos en papel. También estamos obligados a ofrecer medicamentos placebos, como si fueran los indicados para cada patología, como en el caso de los corticosteroides y la meladidina, los cuales los sustituimos por vitaminas sin decírselo al paciente. Así se crea la imagen de que no hay carencias de medicamentos en el hospital”, señala la fuente.


Según la doctora que labora en el hospital Dermatológico, los medicamentos que se están entregando en estado de caducidad son: la meladinina, el sulfato ferroso, los corticoesteroides, los acrólimos o inmunomoduladores como el Elidel y el Protopix, el extracto de placenta humana y el extracto de melón o avitil.


“La verdad es que los médicos estamos con las manos atadas, porque nos tienen bajo amenaza. Si no hacemos lo que nos están exigiendo, nos mandan una carta de despido o nos sacan de la residencia”, revela la galeno.

Extracto de placenta humana
El extracto de placenta humana es un medicamento cubano que entró al país a través de una donación en el 2010. Pero, aunque es un medicamento de experimentación, ha superado su fecha de caducidad y no tiene registro del Minsa, pero se sigue administrando en el hospital.


Según el dermatólogo Francisco Gerardo Benítez, especialista en medicina estética y cosmeatría y miembro de la Academia Americana de Dermatología, el uso del extracto de placenta humana genera mucha controversia dentro del gremio médico.


“El extracto de placenta humana no está respaldado por ningún estudio, por eso el Minsa no le emitió un registro sanitario, porque todos los países de América nos regimos por la FDA, y ésta no lo reconoce. Es un medicamento de experimentación del cual se conoce muy poco. No se sabe cuáles son sus efectos adversos, mucho menos cuándo está vencido”, señala Benítez.

Engaño a cambio de votos
Según explica Ana Quiroz, Directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud, esto indica un doble matiz. “El que haya medicamentos vencidos indica falta de planificación, porque al momento de la donación seguro no habían expirado, y por otro lado, muestra que hay una escasez que se quiere ocultar. Esto no es más que un maquillaje usado por el gobierno en este período de campaña”, indica Quiroz.


En cuanto al uso de placebos, esto es una estafa que no tiene ninguna justificación.


“Los placebos son un fraude porque la persona piensa que está tomando el medicamento que necesita. Esto no es más que una puesta en escena de salud gratis para todos, porque sabemos que el gobierno se está aprovechando de la necesidad de la gente que no puede pagar un hospital privado”, critica Quiroz.


Y añade, “con esto se pretende hacernos creer que se están haciendo enormes esfuerzos para mejorar la atención en salud, que todos los hospitales brindan los medicamentos que necesita la población, pero casos como éste indican que esto es sólo una bulla. Porque mejorar las políticas y las acciones de salud requiere de planificación e inversión para aumentar el personal de salud, los materiales de reposición y los medicamentos. No dar donaciones que ya no sirven”.

Pueblo es conejillo de indias
Quiroz señala que el uso de un producto que no está aprobado por la máxima instancia que rige el uso de medicamentos a nivel americano (Food and Drug Administration, FDA) es una irresponsabilidad total.


“El uso de este producto es una barbaridad, porque si es un medicamento que no cumple con la certificación necesaria, estás jugando con la salud de los pobres. Son conejillos de indias y ratones de laboratorio que están sirviendo a intereses políticos. El gobierno no está preocupado por la vida y la salud de la gente, sino por acarrear más votos”, señala Quiroz.

Dermatológico cierra puertas
Cuando se buscaron las declaraciones de las autoridades del hospital Dermatológico, éstos se negaron a facilitar información, pero Nicolás Orozco Moreno, dermatólogo del Hospital Solidaridad, asegura que el extracto de placenta humana se está suministrando a los pacientes.


“Yo sé que las bodegas del hospital cuentan con este medicamento, porque cuando viene un paciente lo remitimos para allá, pero desconozco si está vencido o no. Es más, tengo entendido que vino una nueva donación que comenzará a darse a partir de la semana que viene”, asegura el doctor Orozco.

Un peligro inminente

El uso de medicamentos vencidos representa un peligro para la ciudadanía, ya que se calcula que el 32 por ciento de las consultas externas en los hospitales se deben a trastornos de la piel.


Según el dermatólogo Francisco Fernández Benítez, cuando se administran estos medicamentos más allá de su fecha de caducidad, las consecuencias pueden ser catastróficas.


“La meladinina es muy peligrosa porque es un sensibilizante a la radiación ultravioleta. Se usa de forma tópica para provocar microquemaduras solares en la piel para estimular los melanocitos y repigmentarla. Pero si se usa vencida puede provocar quemaduras serias y hasta un cáncer de piel”, explica.
En el caso del sulfato ferroso, “mancha los dientes, desencadena toxicidad porque es un metal, produce gastritis y estreñimiento”.


“Como no existen estudios concluyentes sobre el extracto de placenta humana, es difícil predecir sus efectos cuando se administra vencido, pero sin lugar a dudas existe pérdida de efectividad y una posible conversión a componentes peligrosos”, indica.


Los corticoesteroides son altamente peligrosos, ya que generan una patología conocida como síndrome de Cushing, y su vencimiento potencia estos efectos secundarios.


“Los corticoesteroides pueden provocar atrofia cutánea, aumentan el riesgo de cataratas, retardo en el crecimiento de los niños, disminución de los glóbulos blancos, estrías, osteropenía (disminución de la densidad del hueso) y glaucoma de ángulo abierto”.


También señala que “los inmunomoduladores como el Elidel alteran la inmunidad normal de la piel y evita que ésta se recupere ante una agresión, evitando la regeneración celular y causando trastornos de inmunosupresión”.

Ojo con Meladidina y Corticosteroides
La dermatóloga del hospital del Maestro en Diriamba, Rosa María Alvarado Muñoz, explica que de todos los medicamentos que se están administrando, los más preocupantes son la Meladidina y los Corticosteroides.


Un fármaco vencido sufre alteración en sus componentes esenciales, los cuales pierden su efecto activo y se transforman en metabolitos peligrosos.


“Si los corticoesteroides son peligrosos cuando no se administran en la proporción adecuada, mucho más cuando están vencidos, porque pueden generar cara de luna llena, aumento de la glicemia, cuello de toro, telangiectasias (venitas rojas) por el adelgazamiento de la piel, hirsutismo (vello en áreas no normales como en la zona del bigote y la barba en las mujeres), aumento de peso y de la creatinina.

Minsa incurre en falta grave
El Minsa, como Ministerio de Salud, es el encargado de rectorear la salud de la población y los servicios que ofrecen tanto los hospitales públicos como los privados. De igual forma, le corresponde supervisar la introducción y comercialización de cualquier fármaco, así como la canalización de donaciones, garantizando que estén en perfectas condiciones.


“Aquí el Estado nicaragüense y, por ende, el Minsa, está incurriendo en una falta grave, porque si se están ofreciendo productos que aún están en fase de experimentación y para colmo están vencidos, está en la obligación de retirar este producto del sistema de salud, porque no cumple con todos los estándares y controles de calidad”, señala Carrión.

Atención mayúscula con calidad minúscula

Para Carrión, esto no es más que un esfuerzo del gobierno para sumar votos en la campaña electoral, pero no con el eslogan de que atención es con calidad.


“Es más que obvio que esto es parte del trabajo que está haciendo el gobierno para hacerle honor a la consigna atención gratuita para todos, pero en este afán por aumentar la cobertura están sacrificando la calidad. En este afán de continuismo y con este lema ‘en el corazón alcanzan todos’, se está operando en desmedro de los derechos humanos de los nicaragüenses y del personal de salud, a quien se les está negando la posibilidad de ejercer su profesión en óptimas condiciones”, comenta Carrión.


Entretanto, miles de personas en el Dermatológico siguen poniendo su vida en juego día a día, sin saber que son parte de un proyecto político que persigue la reelección a toda costa, incluyendo la salud de los votantes.

Derechos humanos violentados
Gonzalo Carrión, director de Defensa y Denuncia del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), explica que esta situación violenta el derecho a la vida y a la salud de todos los nicaragüenses.


“Yo creo que esto no le luce al Gobierno, sobre todo después de las críticas y cuestionamientos que hizo ante los casos de experimentación con los pueblos indígenas que impulsó el supuesto imperio de los Estados Unidos. Porque, entonces, estamos cayendo en un doble discurso. Yo me pregunto, ¿dónde quedó nuestro horror si estamos haciendo lo mismo, experimentando con nuestra gente al margen de toda ética?”, señala.


Carrión asegura que “la experimentación sólo cabe cuando existen estándares internacionales practicados y aceptados de forma voluntaria y con el consentimiento informado de la persona. Pero aquí esto se está haciendo de forma oculta, aprovechándose del estado de necesidad de la población”.