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Siendo un fiel lector de EL NUEVO DIARIO, por medio del cual me informo diario de los últimos acontecimientos, leí con mucho interés  la noticia aparecida el 7 de febrero del año en curso titulada: “Salud gratis, burdo y peligroso engaño”, de Laura Rodríguez Rojas, comprendo que la periodista no es médico y por lo tanto no está obligada a dominar determinados temas, sin embargo, considero que existen varias inexactitudes en el reportaje que vale la pena aclarar para evitar dudas y temores de los pacientes que reciben atención en los servicios públicos, aclarando que mi participación es como profesional,  y en ningún momento vinculada con la posición del Ministerio de Salud y con la opinión de sus funcionarios.


La Melaginina (no meladinina) es, efectivamente, un fármaco recomendado para la cura del Vitiligo o Bien te Veo (no Dienteveo), el termino Vitíligo, acentuado, que utilizan las computadoras es errado. El 86% de los pacientes tratados con este producto de uso externo son sanados, el producto es extraído de la placenta humana y se le adiciona cloruro de calcio para favorecer la acción regeneradora de la piel.


El producto es avalado por el Centro de Hitoterapia Placentaria, una institución cubana de mucho prestigio que tiene centros autorizados en España, San Marino, Francia, Brasil, México, Argentina, Ucrania, Rusia, Albania, Letonia, África, Armenia, Arabia, Nicaragua y El Salvador, en Centroamérica. Es, pues, un centro de investigación de prestigio y de acreditación internacional.


El  FDA (Agencia Federal de Drogas y Alimentos de USA) autoriza los productos a utilizarse en EU, nosotros por ser subdesarrollados aceptamos la acreditación de estas oficinas como buenas para el uso  de los fármacos, esto no significa que ellos nos den autorización, son una referencia útil para nuestros países, en Europa existen otras oficinas con este mismo sentido, pero en definitiva es cada país con sus propias leyes, el que acepta tal o cual medicamento dentro de la farmacopea del país.

Placenta humana

La utilización de la placenta humana como tratamiento es muy antigua, teniéndose a nivel mundial mayor experiencia en el uso externo, en cosméticos y medicamentos, se usa en cremas, gel bálsamos, champú, jabones etc. Algunos ejemplos son: Placentubex, Segundo Debut (Francia), Placentex (USA), Melagenina (Cuba)  y otro sinnúmero de productos. Actualmente también se utiliza el extracto de placenta de forma inyectada (MF III HP, Suiza).


La placenta es rica en más de 128 factores del crecimiento. La acción mitogénica de las citokinas de la placenta muestran los efectos fisiológicos tales como: antiinflamatorio, regulación del sistema nervioso autónomo, mejoría en la circulación, mejoría en la cicatrización de tejidos, regulador inmune, combate alergias, antienvejecimiento, etc. Con base en lo anterior, me extraña mucho que se diga que el extracto de placenta humana no tiene respaldo científico. Como ustedes pueden observar, hay abundante documentación sobre el tema y más de 30 años de experiencia en el uso del mismo, en Europa, Estados Unidos y Cuba.

La Melagenina no es de venta libre, por eso no se encuentra habitualmente en farmacias, sólo en los centros autorizados por el Centro de Histoterapia Placentaria, con receta de facultativo.

Descomercialización
El Ministerio de Salud en Nicaragua tiene normada la descomercialización de los medicamentos desde hace 40 años o más. Esto significa que al medicamento se le retira el embase o empaque secundario (cajas y otros) con el fin de evitar la venta y la autoprescripción del mismo, ésta es una práctica muy común en muchos estados de USA, por lo que en las farmacias privadas se entrega al paciente las tabletas en frascos ámbar plásticos, con una etiqueta a máquina con el nombre del producto y la posología (forma de tomarlo o de utilizarlo). En Nicaragua, se entrega el blíster o el frasco (empaque primario) en una bolsita de plástico, lo anterior es del conocimiento del gremio médico, no hay nada sospechoso en esta práctica habitual en la mayoría de los países.


Al paciente que se refiere la nota le prescribieron, según el escrito, Elidel crema 1% (Pimecrolimus), es utilizado en la Dermatitis Atípica, o sea, en casos de eczema, inflamación, enrojecimiento y picazón de la piel, leves o moderados, después que otros fármacos fracasaron; no es, pues, medicamento de primera elección, en el Vitiligo no está autorizado. No se debe utilizar asociado a otros productos dérmicos ni cuando hay infecciones, es de uso exclusivo de los dermatólogos que conocen su acción farmacológica, los beneficios y riesgos que conlleva.


El uso de placebos es una práctica cotidiana en la medicina, sobre todo cuando hay enfermedades cono el Vitiligo, que afectan psicológicamente al paciente que se siente rechazado y señalado.


En el caso de los corticoides en crema, tienen una capacidad de absorción limitada, y la cantidad que se utiliza es muy baja para producir Síndrome de Cushing (Cara de luna llena), aumento de las cifras de glucosa, gastritis, etc., que sí se pueden presentar en la terapia oral sin control, por ello su utilización es de uso exclusivo de los especialistas. Los efectos que se describen en la nota periodística, son efectos secundarios e indeseables de este tipo de fármacos.
Igual sucede con el Sulfato Ferroso que utilizan todas las embarazadas, sumado a éste el Acido Fólico, ambas previenen la desnutrición de la madre y del niño, y evitan las malformaciones congénitas de los productos, evitando el daño neural (columna vertebral).


Me pareció de muy mal gusto que se utilizara una nota periodística para politiquear, infundirle temor a los pacientes de los servicios públicos y a las embarazadas sobre productos de mucha necesidad, la falta de los mismos tendría efectos catastróficos en la población, sobre todo en los recién nacidos, pues las cifras de malformaciones se dispararían.


Es gravísimo generar temores en la población en detrimento de su salud, y máxime con un medicamento tan sensible que llega a la población más desvalida y de escasos recursos, que tiene como único medio la atención en salud pública.
 Si hay productos vencidos, se debe investigar y sancionar a los involucrados, no se debe jugar con la salud del pueblo. Si hay desabastecimiento, se debe aclarar su causa. Estoy seguro de que los criterios del Minsa son coherentes con esta posición. Estoy convencido de que la línea editorial de EL NUEVO DIARIO seguirá insistiendo con investigaciones éticas este tipo de sucesos.

(*) Médico internista