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  • EFE

La sedimentación ocasionada por el dragado del río San Juan, en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, y la apertura de un canal artificial para cambiar su desembocadura podrían acabar con la población de tortugas marinas del Caribe costarricense, opinaron hoy ambientalistas locales.

El biólogo Randall Arauz, presidente del Programa de Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma), declaró que las consecuencias de los trabajos que realiza Nicaragua en la frontera pueden ser catastróficos a nivel ambiental, especialmente para las tortugas y los corales.

El geólogo Allan Astorga detalló que si se completan las obras pretendidas por Nicaragua, el río San Juan arrastrará toneladas de sedimentos al Caribe, los cuales serán transportados por las corrientes hacia el sur, donde se ubica el Parque Nacional Tortuguero.

Además, la sedimentación llegaría hasta el Caribe sur de Costa Rica, donde hay importantes bancos de coral.

Los efectos de la sedimentación son graves y diversos
En el caso de las tortugas, Arauz detalló que su sexo es determinado por la temperatura de la arena en la que son incubados los huevos, y que una concentración de sedimentos en la playa la elevaría. "Nosotros como somos mamíferos el sexo está determinado genéticamente, pero las tortugas nacen con un gen y el sexo se manifiesta dependiendo de la temperatura de la arena", señaló.

"En la mayoría de las tortugas, la temperatura pivotal es 29 grados Celsius. Si uno tiene 100 tortugas incubadas a 29 grados nacerán una proporción de 50% y 50% machos y hembras; con dos grados más alto nacerán 100% hembras y dos grados más bajo 100% machos", puntualizó.

El experto indicó que "cuando los nidos incuban en la playa, el grosor de la arenas es importante para determinar cuánto aire entra por estos espacios y determinar así la temperatura del nido. Si una playa es contaminada con sedimento, que son partículas más finas que la arena, afectará la respiración del nido y su temperatura".

 

"Las partículas de sedimento harán que la arena atrape el calor durante el día y éste no pueda escapar, por eso la temperatura será más alta y, como consecuencia, nacerán hembras, que no es un buen escenario", apuntó.

 

8.000 y 10.000 tortugas por año
En Tortuguero anidan tortugas verde, baulas del Caribe y carey, especies que están críticamente amenazadas. "Tortuguero tiene una población de entre 8.000 y 10.000 tortugas por año. Hemos visto un repunte en la tortuga verde precisamente por la protección que se le brinda, de modo que el objetivo es garantizar que tengan un lugar para que se puedan reproducir de forma segura", expresó el ambientalista.

En el caso de la baula, este Parque Nacional recibe cientos de tortugas que depositan sus huevos cada año. Arauz aclaró que el efecto de sedimentación en esta zona será visible a mediano plazo, pero que sus efectos serán casi irreversibles.

En el caso de los arrecifes de coral, ubicados más al sur, Astorga manifestó que los sedimentos también llegarán a este punto, un sitio fundamental para el turismo. "Esto sería una sentencia de muerte pues los corales ya habían sido afectados por las compañías bananeras en la década de los 80", advirtió Arauz.

El coral es un organismo que vive en simbiosis con las algas, las cuales hacen fotosíntesis en su interior. Los sedimentos en el mar taparían el coral, impidiendo al alga hacer fotosíntesis, por lo cual el coral la expulsaría y moriría.


Lanzan campaña

Los ambientalistas costarricenses insisten en que más allá de la disputa política entre Costa Rica y Nicaragua por la soberanía de una parte de la fronteriza Isla Calero, lo más urgente es garantizar la protección de los ecosistemas del área, pues son los más amenazados. En ese sentido, lanzaron esta semana una campaña nacional con el fin de proteger el humedal de Calero, y evitar que el dragado del San Juan acabe con las tortugas y corales del Caribe de Costa Rica.