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Todo niño o niña cuando nace, se convierte en el tesoro de sus padres, que desean lo mejor para ese nuevo ser, incluso, son capaces de dar su propia vida para conservar su existencia, por eso, cuando el destino les juega una mala pasada y es diagnosticado con una enfermedad crónica como el cáncer, esto causa un gran impacto emocional en la vida de toda la familia.


En la semana que culminó se festejó el Día de la Lucha Contra el Cáncer Infantil, la Asociación de Madres y Padres de Niños con Cáncer, Mapanica, realizó por tercer año consecutivo “La marcha de los globos”, en la que participan los pacientitos con cáncer que se encuentran en el albergue de “La Mascota”.
Los participantes de esta caminata portan globos de distintos colores: dorado, rojo, blanco y verde, los cuales transmiten diferentes mensajes.


Por ejemplo: el dorado o amarillo simboliza lo sagrado, lo que está cerca de Dios, así recuerdan a aquellos niños que ya fallecieron; el rojo representa a los niños que están en tratamiento; el blanco significa la paz que han alcanzado los padres de los niños que están sanados; y el verde es la esperanza que tienen los pacientitos para seguir viviendo y vencer esta terrible enfermedad.
El doctor Freddy Cárdenas, Presidente de Mapanica, manifestó que en “La Mascota” se centraliza el tratamiento para los casos de leucemia y cáncer pediátrico. En dicho centro hospitalario han pasado más de un mil 500 niños, de esos, más de 900 se han curado.


“Actualmente vienen a la consulta más de 500 niños y cada año se diagnostican 200 casos más, pero lo importante es diagnosticarlos a tiempo. En Nicaragua tenemos un buen desarrollo en el pronóstico de vida, el 85 por ciento de los niños tienen un buen pronóstico de curación, es el mayor de Centroamérica, y del 75 al 80 por ciento de los niños sobreviven”, aseguró el doctor Cárdenas.


Agregó que existe un proyecto para evitar el abandono de los padres y sus hijos, y para esto, cuentan con un albergue que acoge a aquellos que  vienen lugares alejados de la capital. A ellos se les garantiza su hospedaje y la comida. Además, se les paga el transporte para que estén llegando a la consulta médica cada semana.


“Coordinamos con la Cruz Roja para conseguir su sangre, pero lo más importante es que entre los mismos padres formamos grupos de autoayuda para manejar los problemas emocionales a los que uno se enfrenta cuando te dicen que tu niño tiene cáncer”, explicó.


Este es un momento de gran impacto en la vida de la familia. Sin embargo, el otro momento difícil es cuando el niño está por morir, luego fallece, entonces los miembros de Mapanica están cerca de los padres para ayudarles a enfrentar esa situación.


“Contamos con gente que ya vivió esa experiencia y se la puede transmitir a otros con sus propias palabras, estas cosas que los médicos no pueden hacer con su lenguaje o por su tiempo. Por eso la asociación de padres ha surgido para ayudarnos y ser solidarios entre nosotros mismos”, concluyó.