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Padres que comercializan sexualmente a sus hijas, a cambio de obtener dinero en sus hogares, y colegios asediados por depredadores sexuales que llegan en “camionetonas” a esperar a adolescentes para sostener relaciones sexuales con ellas, son una realidad que va en aumento en Tola y San Juan del Sur, municipios de Rivas, según los resultados de una investigación que se hizo en ellos.

 

 De acuerdo con la vicealcaldesa de San Juan del Sur, Adelina Rivas, el estudio fue realizado por la organización “Servicios Médicos Comunales”, y señala que el sondeo muestra índices que revelan el incremento de la explotación sexual comercial, en perjuicio de menores y de adolescentes, y que en el caso de la ciudad turística hasta se decidió abrir una oficina de la Comisaría de la Mujer para contrarrestar estos delitos.


Según el estudio, la pobreza y el desempleo que se vive en hogares rurales y urbanos de Tola y de San Juan del Sur, junto al alcoholismo, son las principales causas del incremento de los delitos de explotación sexual con fines comerciales, y trata de personas, que sufren las menores de edad y adolescentes de ambos municipios.


Tal aseveración la confirman los adolescentes y padres de familia que, con docentes y actores claves de ambos municipios, fueron parte del estudio, y éstos dan fe de la existencia de casos donde se conoce cómo padres comercializan sexualmente a sus hijas a cambio de obtener ingresos en sus hogares, debido a la falta desempleo.

 

Sexo a cambio de celulares
Pero también hay casos donde adolescentes que les gusta andar a la moda se dedican al intercambio de sexo por objetos materiales, especialmente celulares.  Según la investigación, las jovencitas que caen en esa práctica, después de obtener el celular, son controladas y llamadas a toda hora para venderlas a otros hombres.


“En estos casos, uno de los principales puntos de  captación de las víctimas son los colegios públicos, y sobre todo en los institutos públicos de Tola y de San Juan del Sur, a donde llegan camionetas cuyos conductores esperan a las adolescentes para llevarlas a sus residencias ubicadas en distintas playas del municipio”, señala la investigación.


Vídeos y padres que venden a sus chavalas

Otra manera de comercializar a las adolescentes que se descubrió en el sondeo, es la presencia de hombres que se llevan las chavalas a sus casas para tener sexo, y colocan cámaras que filman todo el acto sexual con ellas, y, además, les toman fotos y después las venden como pornografía a los hoteles.


En casos específicos de Tola, se menciona  a padres que mandan a sus hijas a ofrecer su cuerpo  para poder  mantener el sustento del hogar, así como la presencia de jovencitas muy pobres, que se van con extranjeros a la orilla del mar a tener sexo a cambio de dinero y de regalos.


Una quinceañera optó por casarse con el permiso de sus padres con un hombre de setenta años, porque éste tenía muchos bienes, y un caso insólito es el de un hombre de cincuenta años que, con engaños, se llevó  a una niña de diez y la tiene como pareja.


De acuerdo con el estudio, los padres de familia aducen que la causa de la explotación sexual con menores de edad,  se debe a la pobreza, la violencia, el bajo nivel educativo, la falta de control de los padres hacia sus hijas, y por progenitores  que permiten o inducen a sus hijas a  vender su cuerpo.