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Son las 7 y media de la mañana, sobre la carretera hacia Managua hay una gran cantidad de personas esperando el autobús para llegar hasta sus diferentes centros de trabajos o bien a la universidad. En el bus “expreso” ya no hay espacio para una sola persona más, sin embargo el cobrador indica que “al centro está vacío” y sube a otros tres pasajeros más que a penas alcanzan en los dos peldaños de la puerta, el calor y la incomodidad es sofocante.

Pero eso no es todo, si pensaron que llegarían temprano a pesar de ir “incómodos”, lamentablemente no es así. Llegar hasta el kilómetro 14 entrada a Ticuantepe para mucho es una tortura durante esta hora de la mañana, pues una enorme fila que supera más de tres kilómetros los espera.

A diario el congestionamiento en este tramo de carretera es una pesadilla para los conductores y para la población que todos los días transita por esta vía, aunque no haya, choques, vehículos varados o labores de mantenimiento siempre el tráfico está “pesado”.

Los diferentes vehículos pintan, otros se entrecruzan, unos aventajan, se meten a la fila aprovechando que quedó un espacio vacío y algunos se ubican mal en las bahías y obstaculizan aun más el tránsito en este congestionado tramo de carretera.

Mientras una vía está totalmente congestionada, la otra en donde no hay mucha circulación vehicular, están dos agentes del MTI, quienes ya llevan dos horas de estar parados conversando en la dirección contraria.

Esperan que pase el congestionamiento y cruzan la calle, realizan su primera gestión del día, detienen a uno de los buses “expreso” Granda-Managua que lleva exceso de pasajeros, pero sostienen una conversación algo sospechosa y el bus se va luego de unos cinco minutos de estar parado en la bahía. Al parecer no hubo multas, son las 8 y media ya el tráfico ya está más “liviano”.