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Clases paralizadas, docentes y estudiantes golpeados, atraso en los pagos de salario e infraestructura dañada, es el saldo que hasta hoy ha dejado un conflicto entre los dueños de la Universidad Popular de Nicaragua, Uponic.


Una de las versiones dice que la conformación de una nueva Junta Directiva el 20 de diciembre de 2010, provocó el roce que llevó a la creación de bandos en la familia Meza, dueña de esa universidad, cuya población estudiantil ronda los 7,000 estudiantes en las diez sedes que tiene en todo el país.

 

La viuda del fundador de la universidad,  Adrián Meza Castellanos, señora Olga Soza Bravo, quien funge como rectora, en un comunicado señala que “Con  dolor y pena, tengo que admitir que la ex Vicerrectora  Administrativa ha logrado hasta hoy, manipular con éxito a un grupo de trabajadores y de estudiantes, apoyados por delincuentes comunes, contratados para tomarse y retener físicamente las instalaciones centrales de Uponic, pretendiendo engañar y manipular a la opinión pública, disfrazando de conflicto laboral un problema de  desfalco a las finanzas de la Universidad”.


Quienes se oponen a la nueva administración, entre ellos Xóchitl Vargas Meza y Ninoska Meza, argumentan que estaban siendo víctimas de presiones, despidos injustificados, pagos atrasados, y que incluso los estudiantes serían perjudicados con la reducción de programas de becas, por lo cual decidieron tomarse la sede capitalina de la Uponic, y demandar más participación en la toma de decisiones de esa casa de estudios.


La versión de la rectoría de la universidad es que “se le ha exigido a la ex vicerrectora administrativa, Xóchitl Meza Soza, para que rinda cuentas por un monto aproximado de 300 mil dólares, cuyo gasto no tiene soportes consistentes, según los reportes preliminares de nuestra contabilidad”, informaron vía comunicado.


No obstante, Vargas Meza insistió en que fue a partir de la conformación de un sindicato, a través del cual se comenzaron a hacer reclamos por retraso en pago, presiones y demociones, que las autoridades empezaron a despedir sin justificación al personal, y rechazó los señalamientos de malos manejos. Hasta la fecha son ocho los retirados.

“Para sentar precedente”

La doctora Soza Bravo dio a conocer los nombres de otros funcionarios despedidos de esa universidad: Xóchitl Meza Soza, hija de la rectora; Xóchitl, Óscar y Claudia Vargas Meza.


También fueron despedidos Kenia Quintanilla, que se desempeñaba como Directora Académica, y Bayardo López, quien fungía como Decano de la Facultad de Ciencias Económicas.


La rectora informó que su administración no se opone a la organización de los trabajadores, y justificó los despidos alegando que se trataba de “cargos de confianza, involucrados en la evasión de la responsabilidad por el presunto desfalco a nuestras finanzas… La mayoría absoluta de ellos son familiares nuestros, pero teníamos que despedirlos para sentar un precedente”, dice el documento.


En este conflicto ya corrió la sangre: el domingo último, un grupo de antisociales agredió a quienes permanecen en el interior de la universidad, y varios empleados y estudiantes resultaron lesionados.  Vargas Meza afirmó a EL NUEVO DIARIO que mantendrán su posición hasta que las autoridades se sienten a negociar sus demandas.