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El posible asilo que Nicaragua daría a Muamar Kadhafi, quien por aproximadamente ha gobernado con bota militar en Libia, sería el golpe de gracia para Nicaragua a nivel internacional, convirtiéndose en el refugio de terroristas y ahora de genocidas, según organizaciones de derechos humanos que consideraron la situación inaceptable para el país.

Para la doctora Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, dijo que quiere confiar en que eso sólo sea un rumor infundado y que no exista tal asilo, sin embargo de ocurrir esto el país no está en condiciones por significar mucho riesgo. “El asilo político está en la Constitución de la República, pero es para perseguidos políticos y de carácter humanitario, no para albergar a violadores de los derechos humanos que vendrían con su guardia represiva”, expresó.

Consideró que Kadafi debe ser juzgado por los tribunales internacionales, pero que el mandatario Daniel Ortega le abra las puertas de nuestro país sería un atropello para el pueblo nicaragüense pues nos comprometería internacionalmente. Sería una afrenta nacional por convertirnos en encubridores de dictadores que han cometido crímenes de Lesa Humanidad y nos aislaría del resto del mundo civilizado.

Para Marcos Carmona, director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, el presidente Ortega no estaría midiendo consecuencias para el país al proteger a un genocida que el mundo repudia, tal como ocurrió con terroristas de las FARC, pero con el que cual el mandatario se solidariza.

“A nivel internacional se vería con malos ojos y el mensaje a la comunidad internacional sería negativo al transformarnos en apañadores de criminales. Esto en un país con gobierno cuestionado, siendo una de las consecuencias inmediatas el golpe de gracia para el retiro de la cooperación internacional”, indicó Carmona.