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Las pretensiones de Costa Rica de realizar un canal artificial con afluentes del Río San Juan, no es más que una “idea tonta y absurda”, con la que buscan  amedrentar a Nicaragua para que desista de continuar las labores de dragado, afirmó el científico Jaime Íncer Barquero.

“Esa es una venganza totalmente fantasiosa. Los ticos creen que somos tan estúpidos para dejarnos amedrentar por eso”, dijo Íncer, asesor presidencial para temas ambientales.

Agregó que los ticos reflejan el temor que tienen de que la Corte Internacional de Justicia, CIJ, no los favorezca; por eso están “desorbitados”.
El gobierno de Costa Rica recibió ayer la propuesta de un grupo de científicos de construir un canal artificial con afluentes del Río San Juan, que marca parte de la frontera con Nicaragua, y que es motivo de frecuentes conflictos entre ambos países.

El Consejo de Seguridad Nacional, encabezado por la presidenta Laura Chinchilla, recibió en audiencia a los promotores de esta iniciativa, que son encabezados por el oceanógrafo costarricense Guillermo Quirós.

Quirós explicó a la prensa que la iniciativa consiste en desviar varios ríos costarricenses, que actualmente aportan el 83% del caudal al San Juan (que pertenece a Nicaragua), para alimentar un canal artificial en la zona fronteriza con Nicaragua, objeto de una controversia limítrofe llevada ante la CIJ, con sede en La Haya.

“Hay muchos costarricenses dispuestos a cooperar con el proyecto, desde los que solo tienen una pala y su fuerza de trabajo, hasta empresas que están dispuestas a poner maquinaria”, afirmó Quirós.

Una idea disparatada
Para el experto nicaragüense, la excavación que quiere hacer Costa Rica, además de ser costosa y loca, produciría una gran sedimentación en el Río San Juan, y una gran afectación al propio territorio costarricense.

“Esa es una idea loca, totalmente disparatada. Quieren hacer su propio Río San Juan paralelo al nuestro, pero ellos necesitarían un Lago de Nicaragua. Entonces, la idea es totalmente absurda; es para meternos el mono”, insistió Íncer.

El científico también consideró que la sedimentación, que es un problema que acarrean los ríos ticos, afectaría sus mismas aguas, ya que obstruiría la navegación de sus propias costas en el Atlántico.  “Ellos tratan de asustarnos o de influir para que nosotros no sigamos dragando. Quieren hacer un Río san Juan como si nosotros tratáramos de hacer una Península de Nicoya o Guanacaste. No tiene lógica, es la idea más disparatada que pudieron haber concebido”, reiteró Jaime Incer.

Sin embargo, el científico tico sostiene que el proyecto es viable y que evitaría a Costa Rica un desastre ambiental si Nicaragua concreta el proyecto de construir una gran represa hidroeléctrica en el Río San Juan.

Si Costa Rica decidiera desviar los afluentes para construir el “nuevo río Dignidad”, según la propuesta, el San Juan vería reducido su caudal drásticamente, pero hay en la vecina nación del sur, quienes creen que el proyecto es inviable.