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La muerte no fue “casual”. A eso de las 6 de la mañana, don Chepe, como conocían a uno de los trabajadores de la finca, se levantó de su dormitorio en la planta baja rumbo a la cocina, al atravesar la puerta e ingresar se escuchó un primer golpe sobre la madera de la cocina, acto seguido don Chepe se desplomó de manera automática, y fue halado por uno de los presentes hasta una esquina de la cocina.

Era evidente lo que ocurría. Los habitantes de la casa trataron de verificar de dónde provenían los disparos, y uno de los jornaleros salió con un arma e hizo dos detonaciones al aire. Al  instante hubo un impacto que dio en el suelo, lo que aparentemente fue una respuesta, pero al no ver a nadie prefirió retroceder y procedió a auxiliar al caído, a quien le observaron un orificio de entrada de proyectil en la parte superior de la cadera izquierda, donde perforó una arteria.

“Soy José Gabriel Garmendia”

Aún vivo, a don Chepe --quien había llegado a trabajar como jornalero a la finca desde hace tres meses-- le dijeron que lo trasladarían al centro de salud de Cua para ser atendido, pero hasta ese momento confesó que él era José Gabriel Garmendia, mejor conocido como “Yajob”. Les dijo su identidad porque no quería ser trasladado, ya que las autoridades podrían identificarlo fácilmente. Según el informe preliminar de la Policía Nacional, a él se le buscaba por supuestos actos delictivos, aunque era más conocido por haberse alzado en armas contra la reelección del presidente Daniel Ortega.

Llama a “Kalimán”
Ante las implicaciones de la revelación, “Yajob” mandó a llamar a su ex compañero de lucha en los años 80, Simeón Torres, alias “Kalimán”, concejal de la Alcaldía de Cua. En todo eso pasaron unas siete horas, y hasta entonces lo llevaron en un vehículo, pero al pasar por la comunidad La Ceiba, falleció por hemorragia.

La situación ocurrió en la finca El Diamante, en la comunidad de Santa Teresa de Kilambé, del municipio de Cua, Jinotega, el pasado 14 de febrero del presente año, de lo cual fueron testigos José Luis Dávila Rivera, propietario, su compañera de vida Ángela Rosa Blandón, más la cocinera y un jornalero. De estos últimos prefirieron guardar sus nombres. Todos ellos, “Kalimán” y varios vecinos aledaños, fueron entrevistados por los abogados Norlan Gómez Zapata y Alberto Rosales Mondragón, ambos coordinadores del Centro Nicaragüense de Matagalpa y Estelí, quienes investigaron y levantaron un informe.

En conferencia de prensa, la doctora Vilma Núñez, presidenta del Cenidh, basándose en el informe consideró que la muerte no tiene nada de “casual”,  ni fue una “pasada de cuentas” cualquiera, tal como al inicio informaron oficialmente las autoridades policiales, que al igual que el ejército, negaron su participación en la muerte de Garmendia.  


Ya merodeaban el lugar
Según los datos obtenidos, una noche antes desde la finca observaron dos linternas en las cercanías, y pensando que eran abigeos fueron a buscarlos, sin encontrar a nadie.

Los tiros se dieron a eso de las seis de la mañana, aún oscuro. Garmendia estaba en la entrada interior de la cocina. La posible trayectoria de la bala, indica que los disparos pudieron provenir de una loma a 200 metros al frente de la casa, y aunque no hay seguridad del lugar desde donde se realizaron, estratégicamente es el mejor sitio para tal fin. “De lo que se puede deducir que la muerte de ‘Yajob’ no fue casual. Quien lo mató, lo hizo con toda la intención de matar a alguien”, especifica.

La doctora Núñez expresó que la intención de su organización de derechos humanos no es esclarecer el crimen, pues eso corresponde a las autoridades competentes, sin embargo, hasta el momento hay varios elementos básicos que la Policía Nacional no ha tomado en cuenta, o es muy displicente, tal como la ausencia de una autopsia y la extracción del proyectil para conocer el tipo de arma utilizada, tampoco los investigadores se han metido a buscar el primer proyectil que atravesó la cocina en cuatro puntos del inmueble de madera; no hay casquillos, ni el equipo de balística ha efectuado el estudio de la trayectoria del proyectil. Esto, entre otras cosas.

Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Cenidh, dijo que el informe fue entregado la mañana del miércoles a la comisionada mayor Glenda Zavala, jefa de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, quien dio las gracias y dijo que lo tomarían en cuenta, e informó que aún estaban en las indagaciones en el terreno, algo que confirmaron los coordinadores del Cenidh en Estelí y en Matagalpa.

Tres hipótesis
El Cenidh plantea tres hipótesis sobre la muerte de Garmendia. En primer lugar, la versión policial de la venganza personal, en segundo lugar, que fuese por un encargo de algún grupo de poder, con fines y motivaciones aún desconocidas, y en tercer lugar, que se efectuó como una acción de inteligencia militar y con gente entrenada para tal fin.

Mientras tanto, Guillermo Evenor Dávila Rivera, hermano del propietario de la finca, denunció que teme por su seguridad y por la integridad de su hermano, o que sea sometido a un proceso penal injusto por el hecho de haber tenido a Garmendia como jornalero, aunque no sabían que éste era el mentado “Yajob”.
De acuerdo con las entrevistas del Cenidh, cuando se entrevistó a los lugareños sobre “Yajob”, ninguno dijo que éste fuera un delincuente.