•  |
  •  |

Los mil usos que el gobernante nicaragüense Daniel Ortega le está dando a Alba-Caruna, con una mezcla de recursos presupuestarios y dinero venezolano para fondear, financiar y ejercer la caridad social-populista, obligaron a que el presidente del Banco Central de Nicaragua, BCN, Antenor Rosales, tratara de explicar a la misión técnica del Fondo Monetario Internacional, FMI, que dicha entidad “no está funcionando como banco”.

Según el presidente del BCN, quien también es representante de las negociaciones entre Nicaragua y el FMI en el marco del programa trianual de Servicio de Crédito Ampliado, Alba-Caruna no tiene capacidad de captar depósitos, que es la principal característica de las entidades bancarias, además de no contar con una autorización de la Superintendencia de Banco y Otras Instituciones Financieras, Siboif, para funcionar como banco. Omitió Rosales que el principal depósito sale de la ayuda venezolana, y que a la Superintentencia eso no le da frío ni calor.

“Ninguno de nosotros puede ir a depositar dinero a Caruna. Cualquier nicaragüense tiene la capacidad de realizar la actividad de fondeo si cuenta con los recursos, pero no puede ser banco, son dos cosas distintas, fondear es que los recursos con que yo cuento, puedo perfectamente colocarlos en entidades privadas, naturales, jurídicas, pero lo que no pueden hacer sin un permiso de la Siboif es captar depósitos del público, y Caruna no capta depósitos del público, no está autorizada para ello, no puede ser un banco”, argumentó.

La explicación de Rosales responde a la preocupación manifestada por el organismo internacional, sobre los “riesgos macroeconómicos” que implican las actividades de las cooperativas financieras, por lo que instó al gobierno de Nicaragua a modernizar el marco regulatorio que las rige, en busca de mejorar su estructura.

Rosales aseguró que entregarían a la misión del FMI “hoy mismo” (ayer), “el documento sobre los principios que a juicio del gobierno, deberíamos desarrollar y aplicar en relación al fomento del microcrédito”.

Financia el 6.3% del PIB
La fijación del Fondo en la actividad de Alba-Caruna radica en que para 2011, se tiene previsto que esta cooperativa financiera canalice unos ocho mil 700 millones de córdobas, es decir, cerca del 6.3% del Producto Interno Bruto, PIB, sin que sea objeto, hasta el momento, de ninguna supervisión prudencial.

Ante el papel que Alba-Caruna está desempeñando en los planes de Ortega, es posible que las modificaciones a la Ley que regulará las microfinanzas, obedezcan a la necesidad oficial de abrir un espacio privilegiado para la participación de Caruna en este mercado, mientras que, a instancias del FMI, se sujeta a la supervisión de la Siboif.

Para el país, ninguna parte de estos fondos asumen la forma de cooperación no reembolsable o donación, como se había informado, pues las autoridades informaron al FMI, en agosto de 2010, que todos los flujos de la ayuda petrolera recibidos desde 2007 asumen la forma de crédito, es decir, representan una deuda a largo plazo, pero deuda.

 

Esto puede comprobarse en el último Informe de Cooperación del BCN, para el I Semestre de 2010, donde todos estos flujos desde 2007, aparecen catalogados como crédito, desapareciendo la parte que antes aparecía catalogada como donación.


La generosa Alba-Caruna
Alba-Caruna nació como una entidad que administra los fondos disponibles en proyectos de desarrollo en Nicaragua dentro del marco de la Alternativa Bolivariana para la Américas (ALBA).

Dicha entidad administra el 25% de la factura petrolera de Nicaragua que queda como préstamo a largo plazo. Estos fondos son supuestamente dirigidos para el otorgamiento de  créditos a los sectores productivos del país, contando con tasas de interés que ronda el 8% anual sobre saldo.

En los últimos cuatro años, Alba-Caruna ha funcionado como una caja que no conoce límites de fondos para los proyectos de Ortega. Ya en 2008, esta entidad había aportado más de 20 millones de dólares para la ejecución del plan Calles para el Pueblo, a lo que se le suma, unos cinco millones de dólares para el mejoramiento del transporte selectivo.

Ortega también contó con el apadrinamiento de Caruna para la construcción de Casas para el Pueblo, que en su primera etapa comprendió la realización de proyectos habitacionales que abarcaron las 400 casas con un monto de cinco millones de dólares.
También el “bono solidario”
Alba-Caruna también hizo su incursión en el sector agropecuario, donde ejecutó un programa de retención de vientres valuado en seis millones de dólares, así como un plan de repartición de insumos agrícolas para casi 10 mil productores. Además, están los 10 millones de dólares para la distribución del bono alimentario productivo que es parte del programa Hambre Cero.

De igual forma, la cooperativa está respondiendo por los 40 millones de dólares mensuales que el gobierno dona a 137 mil empleados estatales, en forma del bono “cristiano, socialista y solidario” de 529 córdobas.

Ahora el gobierno debe presentar un informe detallado del uso de esta cooperación, ya que se comprometió con el FMI a proporcionarle un informe mensual sobre el movimiento de los masivos  depósitos derivados de la cooperación petrolera de Venezuela.