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  • AFP

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, informó hoy a las bancadas del Congreso y partidos políticos sobre las acciones que prepara su gobierno ante la decisión que anunciará el 8 de marzo la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo con Nicaragua.

Los dos países, que tienen un historial de disputas limítrofes, están enfrentados desde octubre luego de que San José denunciara una invasión militar y daño ambiental a su territorio, después de que Managua iniciara el dragado del río San Juan (que le pertenece), que corre por tramos de la frontera.

"El gobierno tiene que prepararse para todos los escenarios. Mal haríamos al no considerar uno de los escenarios posibles", declaró el ministro de Comunicación, Roberto Gallardo, al término de la reunión de la mandataria con los líderes de los partidos y las bancadas.

El gobierno de Chinchilla se ha negado a revelar las opciones que está considerando ante el dictamen de la Corte, pero las comunicó reservadamente a legisladores y líderes políticos durante un cónclave de una hora en la Casa Presidencial. "Lo que hemos querido es socializar esa información y prepararnos para cada escenario, porque todos son posibles", declaró el ministro sobre la decisión que la Corte anunciará acerca de las medidas cautelares solicitadas por San José.

Los líderes políticos dijeron que apoyan las acciones del gobierno, que llevó el caso ante la Organización de Estados Americanos y ante la CIJ de La Haya, aunque algunos insistieron en que San José debe buscar dialogar con el gobierno de Daniel Ortega, que niega las acusaciones de Costa Rica y afirma que la zona en disputa le pertenece a Nicaragua.

"Hemos reconocido que la presidenta Chinchilla (...) en líneas generales se ha portado ante este conflicto como una persona con visión de Estado", dijo el líder del opositor Frente Amplio (izquierda), José Merino. "Hemos tenido una reunión muy amena" con Chinchilla, "nos sentimos muy orgullosos de ser costarricenses", declaró el líder del opositor Partido Unión Social Cristiana, Gerardo Vargas.

Sin embargo, otros políticos insistieron en que se debe propiciar un diálogo con Managua y evitar expresiones nacionalistas, tras recordar que en Costa Rica, que tiene 4,5 millones de habitantes, vive más de medio millón de nicaragüenses. "Hemos insistido en la necesidad de que nuestro país por ningún motivo pierda la ruta como un país sin ejército, como un país pacifista", dijo Elizabeth Fonseca, jefa del Partido Acción Ciudadana (centro-izquierda), la mayor formación opositora.

Fonseca exigió garantizar "los derechos humanos de todos los nicaragüenses y las nicaragüenses que habitan entre nosotros", agregando: "soy firme creyente de la unidad centroamericana". Por su parte, el líder del partido cristiano Renovación Costarricense, Justo Orozco, llamó a ambos gobiernos a respetar "los principios bíblicos" y pidió que "se sienten a dialogar". "Dios no puso fronteras y quiere que todos vivamos en paz", afirmó Orozco.

En tanto, el político invidente y ex candidato presidencial Oscar López, cuyo partido PASE promueve los derechos de los minusválidos, pidió "no hacer campañas de nacionalismo".