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Con un arreglo extrajudicial y la suspensión de la acusación por abigeato en contra del presidente de los ganaderos de Waslala, Bolívar Montenegro, finalizó el conflicto entre éste y la productora y abogada Jesie Liseth Ruiz Solano, ambos reconocidos ganaderos del municipio de Waslala.

Ruiz Solano, al llegar a un acuerdo feliz con Montenegro, señaló que los dos fueron víctimas de abigeato por terceras personas, y debido a que este juicio es muy engorroso y que Montenegro había comprado el ganado de buena fe, con el acuerdo han puesto fin a la acción penal y a cualquier otro trámite judicial, aseguró la abogada, quien aceptó públicamente que fueron víctimas de abigeato y que los dos fueron engañados por quienes les vendieron los semovientes.

La también licenciada en leyes reconoció que como productor don Bolívar fue afectado como ganadero y también  moralmente, pero que al final ambos le ponían fin a un proceso engorroso ya que fueron víctimas de las personas que cometieron el delitos.

Agradece a Ruiz Solano
Por su parte, el ganadero, quien además de llegar a un acuerdo tuvo pérdidas en este juicio, agradeció la actitud de Ruiz Solano por no seguir con este juicio, además de sentirse satisfecho de haber demostrado que en ningún momento ha cometido delito de abigeato, ya que junto a la abogada fueron víctimas de los delincuentes, pero al final todo quedó arreglado.

Bolívar Montenegro también agradeció a las autoridades, que al final jugaron un papel importante para que ambas partes llegaran a un arreglo, ya que quedó demostrado que ambos productores fueron víctimas de las personas que cometieron el delito de abigeato.

Por su parte, el fiscal del Triángulo Minero señaló que como Ministerio Público han logrado esclarecer los hechos, porque ése es el trabajo, esclarecer un hecho ante la sociedad, porque la acción penal finaliza a través de esa vía, como es un arreglo, ya que así lo tipifica el artículo 58 del Código Procesal Penal, que en los principios patrimoniales cabe el principio de oportunidad, y eso fue lo que se hizo.

Así, los dos ganaderos regresaron a sus propiedades en el municipio de Waslala, uno satisfecho porque quedó demostrado que era un ganadero honrado, y la otra, al reconocer que los dos fueron engañados por quienes en realidad cometieron el delito de abigeato.