•   AL UQAILA, Libia  |
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  • AFP

Las fuerzas de Muamar Gadafi bombardearon nuevamente el sábado las posiciones de la insurrección libia, al tiempo que la Liga Árabe instó a la ONU a establecer una zona de exclusión aérea y declaró que el régimen libio perdió su "legitimidad".

Estados Unidos "saludó" el llamado de la Liga Árabe y destacó que la comunidad internacional estaba "unida" en su exigencia del cese de la violencia en Libia.
"Saludamos este importante avance de la Liga Árabe, que fortalece la presión internacional sobre Gadafi y el apoyo al pueblo libio", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Las fuerzas de Gadafi siguieron avanzando hacia el este, a lo largo de la costa, haciendo retroceder cada vez más a los rebeldes, a quienes uno de los hijos del líder libio, Seif al Islam, prometió "una guerra hasta el final". Las fuerzas gubernamentales controlan "90% del país", afirmó Seif al Islam.

Por su parte, la Liga Árabe, reunida el sábado en El Cairo, declaró que el régimen libio había "perdido su legitimidad" debido a la represión contra su pueblo, que causó la muerte de centenas de personas y la huida de más de 250.000 personas. Pidió por lo tanto que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorice la creación de una zona de exclusión aérea para proteger al pueblo libio.

Liga Árabe reconoce a oposición
La Liga Árabe decidió además "cooperar" con el Consejo Nacional de Transición (CNT) fundado por la oposición en Bengasi, a 1.000 km al este de Trípoli.
Para Amr Musa, secretario general de la Liga Árabe, la "cooperación" equivale a reconocer a la oposición, que exige la salida de Gadafi del poder después de cuatro décadas de poder absoluto.

Tanto la Unión Europea, que el viernes reconoció como interlocutor al CNT, como Estados Unidos dijeron que cualquier medida debe contar con un mandato de la ONU.

Estados Unidos duda
Las dudas de Estados Unidos quedaron reflejadas en las declaraciones del secretario de Defensa Robert Gates que dijo no estar seguro que imponer una zona de exclusión aérea fuera una "sabia" decisión.

Una operación de ese tipo necesita centenas de aviones para prohibir el sobrevuelo de un territorio de 1,8 millones de km2 y paralizar en tierra a la aviación libia, arma principal del régimen en su lucha contra los rebeldes.

La aviación de Gadafi efectuó el sábado dos nuevos ataques contra un puesto de control de los rebeldes en Al Uqaila, en la línea del frente, a unas decenas de kilómetros de Ras Lanuf, de donde los insurrectos fueron expulsados el viernes.

Las fuerzas de Gadafi festejaron la reconquista de Ras Lanuf y de Ben Jawad, una decena de kilómetros al oeste, donde los periodistas de la AFP constataron los daños causados por los violentos combates.

Después de los ataques, los aviones de Gadafi siguieron sobrevolando la zona, mientras que decenas de vehículos cargados de rebeldes se replegaban de de Al Uqaila hacia Brega, 40 km más hacia el este.

"Esta mañana estábamos a 30 km de aquí, pero tuvimos que replegarnos debido al bombardeo", dijo a la AFP un rebelde armado con un fusil en Al Uqaila. "Si Dios quiere, vamos a tratar de contratacar", agregó.

En el repliegue hacia el este, los rebeldes se acercan a Ajadabiya, en el camino a Bengasi, el bastión de la insurrección. En el Oeste, en Zauiya, que fue el bastión rebelde más cercano a Trípoli, cayó en manos del régimen que festejó su "victoria" después de doblegar una encarnizada resistencia.

En cambio, los rebeldes siguen controlando Misrat (150 km al este de Trípoli) y varias ciudades del noroeste, en particular en la región montañosa de Jabal Al Gharbi, según varios testimonios.

Matan a camarógrafo de Al Jazeera
Por otra parte, la cadena de televisión Al Jazeera anunció la muerte de uno de sus camarógrafos, Ali Hasn al Yaber alcanzado por disparos en una emboscada cerca de la ciudad de Bengasi, en tanto que su acompañante Naser al Hadar fue herido en la misma emboscada, según informó la corresponsal de la cadena Beiba Walad Emhadi.

El equipo de televisión regresaba de cubrir una manifestación de apoyo a la revolución cuando sufrió una emboscada tendida por desconocidos en el pueblo de Heuari, a unos 25 kilómetros de Bengasi, indicó el canal por satélite.

El director general de Al Yazira, Wadah Janfar, dijo en un comunicado que este ataque no logrará que la cadena catarí "permanezca en silencio", y que procurará que los responsables y quienes los apoyaron sean llevados ante la Justicia.

Janfar añadió que este ataque se produce después de una "campaña sin precedentes" contra Al Yazira por parte del régimen del líder libio, Muamar el Gadafi.