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A más de un millón de dólares podrían ascender las pérdidas causadas por un incendio de grandes proporciones, ocurrido la tarde de ayer en las bodegas Talleres Yamaha de Casa Pellas, ubicada en el barrio Acahualinca, de Managua.
700 motos marca Yamaha,  80 motores marinos y un sin número de llantas fue lo que consumieron las llamas. Todos los  artículos estaban nuevos y tenían pocos días de haber sido desembarcados en aduanas.

Aún se desconocen las causas del siniestro, pero se presume que se originó en el centro de una de las bodegas, donde los cinco guardas de seguridad que se encontraban en el momento del incendio trataron de apagarlo con extinguidores, pero les fue imposible.

“Era un cuadro de 500 a 700 metros cuadrados, y la dirección del viento hizo que los trabajadores no lograron sofocarlo. La rápida actuación del cuerpo de bomberos evitó que el siniestro continuara en las demás bodegas”, dijo Miguel Alemán, Director de la Dirección General de Bomberos.

Una de las hipótesis que manejan las autoridades bomberiles es que a las motocicletas al momento de ser probadas les quedaron residuos de gasolinas y al estar todas juntas y recostadas a la pared que está caliente por el sol, pudo haber ocasionado el recalentamiento y así originarse el  incendio.

Pero las investigaciones continúan y será hasta hoy que tengan los resultados y las pérdidas exactas que dejó el siniestro, que doblegó un costado de la pared de las bodegas que estaban sostenidas con perlines, luego que éste se derritiera con el calor del fuego.

Trabajo en equipo
Para sofocar el siniestro se utilizaron siete camiones cisterna de los grandes con capacidad de tres mil galones de agua cada uno, además se pidió apoyo a la comuna capitalina con dos pipas de agua. Trabajaron más 90 bomberos, así como tres ambulancias de Cruz Roja y una unidad de rescate, que se hicieron presente por si había alguna persona atrapada en las bodegas.

También llegaron las autoridades del Distrito II de Policía y la brigada especial de la Ajax Delgado, con setenta agentes para resguardar la zona y evitar que amigos de lo ajeno se aprovecharan de las circunstancias.