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El aumento de los precios a los combustibles y derivados del petróleo de uso familiar y automotriz, por segundo fin de semana consecutivo, creará una ola alcista sin precedentes que golpeará diariamente la economía familiar, advirtieron prestigiados economistas.

Este fin de semana entró en vigencia el alza en los precios de los combustibles, y en todas las gasolineras del país el valor de gasolina, diesel, gas propano, lubricantes y otros, cambió drásticamente, alcanzando el monto más alto en los registros de los últimos años.

De acuerdo con las tarifas impuestas por el INE, el incremento en el cilindro de 100 libras de gas licuado fue de 27.50 córdobas; el tanque pasó de 1,269.75 córdobas a 1,297.25 córdobas en Managua, más impuesto.

Precios prohibitivos
El cilindro de 25 libras, el de mayor uso entre la población --que hasta antes del fin de semana costaba 276 córdobas--, alcanzó 282 córdobas en Managua, y un precio mayor en los departamentos, al aplicarle el costo del transporte de la capital hacia los lugares de distribución en el interior del país; mientras que el cilindro de 10 libras pasó de 114 córdobas a 116.25 córdobas.

En 2010, para estas mismas fechas, el cilindro de 100 libras valía 1,125 córdobas, es decir, 175.25 córdobas menos que este fin de semana. El popular tanque de 25 libras, en marzo del año pasado alcanzaba 244.59 córdobas, para un total de 37.50 córdobas menos del precio actual.
 
Un tsunami que beneficia a una sola familia
El tsunami de alzas aumentó los precios de los combustibles, y desde este domingo conducir un vehículo cuesta más que el sábado. El fin de semana, el galón (3.7 litros) de gasolina “Súper” o “Especial” subió 3.15 córdobas al ubicarse en 28.13 córdobas por litro. La gasolina “Regular”, a 26.82 córdobas el litro, registró un aumento de 2.53 córdobas más por galón, el cual llegó al costo de 101.51 córdobas.

Y el diesel subió a 96.66 córdobas el galón, detallado a 25.54 córdobas por litro en las gasolineras. Antes de estas alzas, los precios de los combustibles y sus derivados en Nicaragua, manejados principalmente por el monopolio de Albanisa, eran los más altos de Centroamérica, pese a recibir amplias concesiones de Venezuela.  

Esta marejada de precios inflados afectarán más la endeble economía de la mayoría de los 5.8 millones de habitantes de Nicaragua, sobre todo al 47.9 por ciento de su población que vive en pobreza, con ingresos inferiores a dos dólares diarios, señaló el economista Cirilo Otero.

Ola especulativa se miraba venir
De acuerdo con este investigador y analista social, tres cosas son inminentes cuando aumenta el precio de los combustibles y sus derivados: suben los precios de los alimentos, bienes y servicios; se debilita el nivel de consumo de la población, y se deteriora la calidad de vida de la sociedad.

“Nosotros, desde la Sociedad Civil, lo habíamos denunciado el año pasado: la tendencia del aumento de los precios del combustible, por el manejo protegido y especulativo del negocio petrolero en Nicaragua en manos de una familia que se lucra directamente de esas alzas, dejará indefensa a la población ante las repercusiones que eso conlleva, como el aumento de los precios de los alimentos”, dijo Otero.

Según el sociólogo, cuando los aumentos de los precios del combustible se disparan, toda la economía se trastoca, y quienes más afectadas se ven, son las familias que menos recursos tienen para enfrentar los nuevos precios, “porque si suben los combustibles, suben los precios de la cadena productiva: transporte, almacenamiento, comercialización y consumo de alimentos, y bienes y servicios de primera necesidad”, explicó.

Efectos destructivos en bolsillos pobres
En los mismos términos, pero desde otra óptica, percibió los efectos en la economía familiar el economista investigador y analista Adolfo Acevedo Vogl.

Para Acevedo, con el alza, el salario real de los trabajadores se ve mermado, porque el aumento de los costos de la vida no se refleja en los presupuestos familiares. “Hay que sacar más dinero del bolsillo para transporte, alimentos, consumo de bienes, servicios, toda la cadena productiva se altera de inmediato, porque esos aumentos se trasladan al precio de bienes, productos y servicios”, dijo.

De acuerdo con Acevedo, al aumentar el precio de los derivados del petróleo, se encarece la matriz de costo y producción, y el índice de precios al consumidor crea una especie de “ola alcista” que, de no controlarse a tiempo, genera inflación que deviene en deteriorar el nivel de vida de la población en general, tal como ocurrió en 2008, el peor año de la crisis financiera internacional, que en Nicaragua se reflejó en un deterioro severo en el acceso a la canasta básica del hogar.