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FUKUSHIMA, Japón (AFP)
Las autoridades luchaban el domingo para evitar un nuevo accidente nuclear en Japón, enfrentando su peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, a raíz del violento sismo y del tsunami del viernes, que probablemente dejaron más de 10,000 muertos.
"Considero que la situación actual, con el sismo, el tsunami y las centrales nucleares, es de cierta manera la crisis más grave que enfrentamos en los últimos 65 años, después del fin de la Segunda Guerra Mundial", afirmó el primer ministro, Naoto Kan.

Situación nuclear sigue preocupante
Kan reconoció, asimismo, que la situación en la planta nuclear de Fukushima 1 sigue siendo preocupante. Horas antes, el gobierno admitió que pudo haberse desencadenado un proceso de fusión de los núcleos de los reactores 1 y 3 de esa central, situada a 250 km al noreste de Tokio.
La fusión se produce a causa del recalentamiento de las barras de combustible, que empiezan a derretirse como una vela. En el reactor número 1, el sábado se produjo una explosión que mató a un técnico e hirió a once.
La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón clasificó el accidente del reactor número uno de Fukushima 1 en el nivel cuatro de una escala de 7. El accidente de 1979 en Three Mile Island (Estados Unidos) fue de nivel 5, y el de 1986 en Chernobil (en Ucrania) llegó a nivel 7.
Kan ordenó la evacuación de los habitantes en un radio de 20 km, el doble de la distancia fijada el viernes.

Emergencia en otra planta

Las autoridades japonesas decretaron el estado de emergencia en una segunda planta nuclear, la de Onagawa (noreste), "tras registrarse niveles de radiactividad que superaban los autorizados", anunció desde Viena la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Una central nuclear más, la de Tokai, sufrió una avería en su sistema de refrigeración, pero las bombas de agua auxiliares funcionaban y seguían enfriando el reactor, informó un portavoz en la madrugada del lunes. El terremoto, de magnitud 8.9, y el posterior tsunami, con olas de 10 metros de altura, arrasaron el viernes la costa noreste del archipiélago nipón.
Naciones Unidas anunció desde Ginebra que 590,000 personas fueron evacuadas de la zona del desastre, incluidas 210,000 que viven cerca de las plantas nucleares de Fukushima. Según la cancillería brasileña, unos 400 brasileños viven en Fukushima.
La alerta de un nuevo tsunami fue levantada, pero la Agencia Meteorológica japonesa advirtió que existe un 70% de riesgo de que se produzca una nueva réplica de magnitud 7 o más en los próximo tres días. Mientras tanto, el número de víctimas continúa aumentando.

El pueblo desaparecido

Más de 10,000 personas podrían haber perdido la vida en la prefectura costera de Miyagi (noreste de Japón), la más cercana al epicentro, declaró el jefe de la Policía local, Naoto Takeuchi.
El gobierno afirmó haber duplicado de 50,000 a 100,000 el número de soldados que participan en una enorme operación de rescate en las zonas siniestradas de la costa del Pacífico, con la ayuda de 190 aviones y decenas de navíos.
Los primeros equipos de socorro enviados por Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Suiza, Gran Bretaña y Estados Unidos, empezaron a llegar el domingo. El portavoz del gobierno advirtió, asimismo, que el desastre tendrá un impacto "considerable" en la economía del país.
El costo para las aseguradoras de los daños provocados por el sismo en Japón podría ascender a 34,600 millones de dólares, según una estimación inicial de AIR Worldwide, firma especialista en evaluación de riesgos. De acuerdo con la agencia de noticias japonesa Kyodo, más de 3,400 edificios de viviendas quedaron destruidos.
Al menos 5.6 millones de hogares siguen sin electricidad, y la compañía Tepco advirtió de riesgos de interrupción del servicio eléctrico en Tokio y sus alrededores. Además, un millón de casas siguen privadas de agua potable.

Inyección financiera masiva
Para sostener la economía, el Banco de Japón transfirió el domingo 55,000 millones de yenes (unos 480 millones de euros, 667 millones de dólares) a 13 bancos implantados en la región afectada. También previó efectuar el lunes una inyección "masiva" de fondos a los mercados para estabilizar los circuitos financieros.