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Una explosión nuclear en Japón, después del terremoto y el tsunami que azotó ese país, podría causar daños catastróficos en el corto y en el largo plazo en los humanos y en todo ser viviente que se encuentre alrededor de dicha nación, sin importar la lejanía, ya que la materia radioactiva fácilmente se transporta con el viento a miles y miles de kilómetros.

El doctor en Física Moisés Hassan explicó que el problema de los reactores nucleares es que en ellos se produce una conversión de materia en energía, y viceversa, lo que  fue descubierto en 1905, es decir, que la materia puede crear movimientos. De manera que, mediante el proceso denominado fisión, se “quiebra” el combustible que usualmente es uranio.

Entonces, ocurre un bombardeo a los átomos y los núcleos, posteriormente, la materia del núcleo bombardeado se convierte en energía, originándose una enorme cantidad de calor, el cual se utiliza para calentar agua, ésta se transforma en vapor, y se utiliza para mover turbinas, las que generan electricidad.

Daños terribles a todo ser viviente
De acuerdo con el experto, ese calor debe ser controlado, para eso existen enfriadores, los que se encargan de evitar que se alcancen altas temperaturas, y así impedir que el alma del reactor nuclear se derrita. Si llegara a salir, se esparcen por los vientos, y pueden trasladarse a grandes distancias y producir terribles daños en los seres humanos.

“El problema de ellos (los japoneses) es que perdieron la capacidad de enfriar, para mantener las temperaturas adecuadas, y éstas se están yendo muy arriba, eso puede hacer que se derrita el contenedor donde está el material radioactivo, y si se derrite, no hay nada que detenga las radiaciones. Esto causa terribles daños a la salud”, expresó.  

Consideró que el daño en los seres vivos depende de la velocidad con que se desplacen los vientos, pero “perfectamente pueden ser miles y miles de kilómetros. La población humana, y por supuesto, todo lo que es vida, vegetal o animal, se ve expuesta ciento por ciento”.

Asimismo, recordó la fuga que hubo hace algunos años en Chernobil, Ucrania, en donde resultó mucha gente afectada, sin embargo, el caso de Japón sería peor, porque aquello fue una fuga, “esto sería un gran fuga”, ya que se derretirían las paredes y todo el contenido quedaría en campo abierto.

“El efecto más inmediato que esto provocaría sería un desorden en las células, y produciría quemaduras instantáneas, incluso la gente puede morir, y a largo plazo se desarrollaría fácilmente en los afectados algún tipo de cáncer. A medida que la materia radiactiva se esparza, puede alcanzar a la gente que tal vez no se da cuenta en ese momento, y varios años después puede resultar afectada con cáncer”, concluyó.