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Como un discípulo de la paz en Nicaragua será recordado el ilustre doctor Gustavo Parajón, quien gracias a su ardua labor en pro del desarrollo humano y social de las personas más desprotegidas, se ganó, indudablemente, un amplio espacio en la historia nicaragüense.

El doctor Parajón falleció ayer por la mañana a causa de un paro cardíaco, tenía 75 años, y a pesar de su edad, según sus amistades y colaboradores cercanos, lucía como un roble.

Su trabajo altruista le permitió darse a conocer en todo el territorio nacional, y también se ganó el respeto y el cariño de aquellos que no tuvieron la oportunidad de conocerlo o trabajar personalmente con él, sin embargo, seguían de cerca su desempeño pastoral, a través de los medios de comunicación y de otras vías de información.

Tal es el caso del doctor Vicente Maltez Montiel, quien aseguró que el doctor Parajón, a diferencia de los religiosos comunes, aterrizó en Nicaragua y pensó que se debía hacer un proyecto de nación, vinculando el concepto de Dios con las verdaderas necesidades de los ciudadanos.  

Mística y nobleza
El reverendo Manuel Ruiz, pastor de la Primera Iglesia Bautista, Nandasmo, quien conoció al doctor Parajón desde hace más de 30 años, manifestó que el deceso del líder evangélico es una consternación  nacional. “Para nosotros es una gran pérdida, pero a la vez es una ganancia por  su modelo de liderazgo y pastoral que nos dejó. Queremos seguir su trabajo, su mística pastoral y su compromiso con la sociedad nicaragüense”, aseguró.

Al hablar de la vida del doctor Parajón, es imprescindible conversar con Gilberto Aguirre, quien junto a él fundó el Consejo de Iglesias Evangélicas Pro Alianza Denominacional, Cepad

Gracias al empeño del doctor Parajón, el Cepad formó un extenso campo de trabajo en las comunidades pobres en toda Nicaragua. Sólo en la época de la guerra de los años 80, esta organización atendió a 250 mil personas afectadas, que en su mayoría carecían de techo y de alimentación.  

El Dr. Parajón se graduó en Harvard, Estados Unidos, en medicina general y como internista, con especialidad en salud pública, pero abandonó ese país para venirse a trabajar aquí. Es hijo del pastor y doctor Arturo Parajón, con quien fundó la gran mayoría de las iglesias bautistas, pero el doctor se extendió más allá para trabajar con todos los nicaragüenses de diferentes congregaciones.

“Aun en medio de su humildad produjo un cambio en Nicaragua, al proponer la pacificación durante la guerra. Él era el único que viajaba a las montañas a hablar con la contra. El trabajo que él realizó fue tan grande, que el Parlamento Centroamericano, vino aquí. Esa fue la única ve que el Parlamento efectuó una sesión en una iglesia evangélica, para darle un reconocimiento por su trabajo en pro de la paz”, recordó Aguirre.

Entre las cualidades del Dr. Parajón que todos sus allegados recuerdan, están la humildad y la sencillez con que vivió hasta el último día de su vida.  Sin duda alguna, él es “único líder que tiene un testimonio tan amplio por haber trabajado no sólo con iglesias evangélicas, sino también por el resto de los nicaragüenses, en pro de la paz”, concluyó.

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