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Actualmente está en discusión la iniciativa de Ley de “Salud Sexual y Reproductiva”, la que, según sus impulsores, contiene una serie de previsiones destinadas a proteger la maternidad, las mujeres y a los jóvenes.

De acuerdo con la diputada Yamileth Bonilla, no todos los parlamentarios de la Asamblea Nacional apoyan esta nueva ordenanza, ya que confunden los términos y piensan que se está tratando de camuflar la legalización del aborto terapéutico.

Agregó que esta ley no fue realizada únicamente por los diputados pro Objetivos Del Milenio, sino también por otros parlamentarios que ayudaron a ponerle los elementos básicos al nuevo estatuto, que actualmente está en manos de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional para dictaminarse, pero que previamente tiene que iniciarse un período de consulta.

Reduciría embarazos en adolescentes
Esta iniciativa, que impulsan las diputadas de la Comisión de la Mujer de la Asamblea, junto a Profamilia, aborda todos los aspectos con tal de disminuir los embarazos en las adolescentes, lo cual es uno de los factores graves existentes en el país.

Su importancia se debe a que Nicaragua es el segundo país en el mundo que tiene el más alto porcentaje de embarazos de mujeres entre 14 y 19 años, sólo superada por República Centroafricana.

Otra de las causas es que en nuestro país se producen tres tipos de demoras para la atención de la maternidad: la primera es cuando la mujer se siente mal, pero no quiere ir a un centro de salud, eso causa que los problemas avancen más de lo que deberían.

La segunda es el tiempo que se toma esa mujer embarazada para llegar al centro sanitario; y la tercera es la que se da en el momento de la atención específica, que no reciben la calidad adecuada.

Esas tres demoras causan mortalidad infantil, provoca mortalidad materna, porque la primera causa de muerte de las mujeres, además de la violencia y de las causas naturales, es por el embarazo.

También, las jóvenes nicaragüenses se embarazan muy temprano, la ley aborda todos esos temas y obliga al Estado a tomar previsiones para proteger a las jóvenes, brindándoles una salud sexual integral, que el currículo escolar les permita estar formados para defenderse y saber qué hacer  ante un problema.