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Poner la educación en el centro de la agenda política, que su administración no sea exclusividad de los gobiernos y que se invierta en la formación docente para garantizar la calidad educativa, fueron, entre otras, las recomendaciones que el prominente periodista Andrés Oppenheimer expuso durante su visita a Nicaragua, en la que disertó sobre cómo aprovechar la educación como factor de desarrollo económico.

Según Oppenheimer, ubicar la Educación en el primer peldaño de las prioridades de un país puede conseguirse por medio de un pacto nacional en el que converjan las diferentes fuerzas políticas.

“No es un tema partidista, sino de unidad nacional”, agregó, para exponer que el proceso demanda la creación de movimientos de la sociedad civil.

“La educación es demasiado importante como para dejarla en manos de los gobiernos”, afirmó, motivando a no ser pasivos en la demanda de políticas que busquen la calidad educativa.

“No hay que esperar a que la solución venga del Ministerio de Educación”, dijo.
“Los países que más avanzan y que más reducen la pobreza son aquellos donde los niños estudian más horas, más días, con más rigor académico y con pruebas estandarizadas internacionales que miden su rendimiento, y es importante la inversión en educación”, añadió.

Sobre ese punto, especialistas y organismos de la sociedad civil han lamentado que el gobierno tenga una constante en descenso en la asignación de fondos para Educación, poniendo oídos sordos a la demanda de inversión del 7% del Producto Interno Bruto (PIB).

En 2009, por ejemplo, el Estado destinó el 4.09% del PIB, y en 2010 la asignación porcentual decreció a 3.86%. Este año hubo otra baja; se destinaron 5 mil 553 millones de córdobas, que equivalen al 3.7% del PIB.

Por si fuera poco, la proyección de inversión en Educación para 2012 es de 3.64% del PIB, y para 2013 de 3.58%.

Que las escuelas no sean fábricas de diplomas
Según Oppenheimer, la presión social es importantísima en la demanda de inversión, porque los avances educativos no se demuestran con “la masificación de la educación, obviamente, hay que aumentar la cobertura, el número de gente alfabetizada”, dijo.

Advirtió que el objetivo de las escuelas no es convertirse en fábricas de diplomas, porque al momento de medirse bajo los estándares internacionales, se evidencian las deficiencias y limitan el progreso económico de un país.

Sobre ese punto, se ha criticado la Estrategia Educativa gubernamental puesta en marcha este año, que con menos recursos arrancó la Batalla por el Sexto Grado, que busca la universalización de la Primaria en 2012, la cual representa una carga en cobertura, aulas, maestros y programas de formación docente.  

Humberto Belli, ex Ministro de Educación, se declaró esperanzado en que las propuestas de Oppenheimer sean acogidas y despierten no sólo a funcionarios de gobierno, sino al sector privado a comprometerse con esa necesidad de nación.  

Belli, incluso, vio viable conformar una especie de Poder Educativo que descargue la responsabilidad de la educción de las espaldas del Estado y la traspase a los grupos económicos, las universidades y a la clase política.

“Es una idea nueva e interesante que hay que explorar, porque ya las viejas no funcionan”, expresó Belli, y presentó como muestra del estancamiento del país en materia educativa, el que de cada 100 niños que ingresan al sistema, apenas dos culminan estudios superiores.

Según Oppenheimer, la obsesión por el crecimiento económico, en vez de impulsar el crecimiento de calidad educativa, no reduce la pobreza.