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Son momentos de zozobra y de consternación para el pueblo japonés, el que está enfrentando el peor desastre natural en su historia. Hasta el momento se reportan 5,600 muertos y 9,500 desaparecidos, y las radiaciones emitidas por la central de Fukushima, son cada vez más alarmantes.
Aunque son pocos los japoneses que residen en Nicaragua, apenas 170, según datos oficiales, estos dan su visión de la situación, revelando que la tercera economía más pujante del mundo fue tomada por sorpresa por la fuerza de la naturaleza.

Para Kazumasan Fujita, director financiero del grupo internacional Amano, propietario del Hotel Barceló Managua, esto es algo inconcebible.

“Inimaginable”
“Esto es increíble y sorprendente. No sólo es el sismo y el tsunami, sino también el incidente con la planta nuclear. Esta situación está totalmente fuera de mi imaginación”, confiesa Fujita.

Y es que no es para menos. Cada día la cifra de muertos aumenta y el desabastecimiento en los albergues es alarmante.

“La gente no tiene agua, ni comida ni calefacción, y la ayuda no está llegando por falta de combustible, ya que en la zona donde ocurrió el terremoto hay muchas refinerías que quedaron totalmente destruidas. Hay muchos voluntarios que desean llegar al lugar del desastre, pero el gobierno está restringiendo el paso”, señala Fujita.

La situación es crítica, ya que ante la falta de la energía proporcionada por la

planta nuclear, hay apagones programados.
“El problema es que el 35% de la energía usada en Japón provenía de esta planta, y ahora nos encontramos con falta de combustible. La gente hace filas kilométricas en las gasolineras, temiendo que no haya suficiente diesel”, explica Fujita.

Gobierno japonés se confió

Según Fujita, esto es muestra de un gobierno que tomó medidas, pero no las suficientes para enfrentarse a la catástrofe.

“Creo que hubo exceso de optimismo. El gobierno no estaba preparado para esto. No pensó en que la central nuclear debía tener varias plantas de emergencia por si una fallaba. No previó que el tsunami podía traspasar la muralla que construyeron en la costa, la cual era apenas de 3 a 5 metros, mientras las olas superaron los 15. No se dimensionó el riesgo”, aseguró.

“Me preocupan los refugiados, porque muchos están muriendo de frío porque no hay combustible para la calefacción y las estufas. Faltan mantas y ni siquiera hay agua para lavarse la cara. Hay fricción con la compañía de electricidad, y esto refleja falta de coordinación, ineficiencia, visión y mucha burocracia, por eso no hay electricidad”, comenta Fujita.

La agonía de los familiares
Akira Tsunakawa es voluntaria del Instituto de Estudios Superiores de Medicina Oriental Japón-Nicaragua, y está viviendo la agonía de no saber lo que ha pasado con seis de sus familiares.

“Tengo seis familiares que vivían en Sendai, Miyagi, en la costa del mar de Japón. Pero todavía hoy, ocho días después de la tragedia, aún no he podido comunicarme con ninguno. Estoy muy preocupada. En la Embajada de Japón en Nicaragua me dicen que no hay información sobre ellos, y yo no sé qué hacer”, explica Tsunakawa.

Los discapacitados y los ancianos
Para Sachiko Tsunakawa, el otro problema está en el abandono a los discapacitados.

“Yo soy una persona invidente y sé lo que es sufrir un desastre y no saber qué hacer. Porque a la discapacidad se suma el estrés, el miedo y el temor a un futuro incierto”, indica Sachiko.

Según Yumiko Nagai, otra japonesa que reside en nuestro país, todavía no se han restablecido muchos servicios básicos.

“Lo que sé de parte de mis familiares que están en Tokio, es que hay escasez en los supermercados, porque la gente está comprando todo lo necesario para un nuevo sismo. Los trenes no están funcionando y las líneas telefónicas están cortadas en Sendai y Miyagi. La comunicación se mantiene en ciertas áreas vía Skipe”, relata Nagai

Recaudan donativos
En aras de paliar un poco las carencias de su población, el Instituto de Estudios Superiores de Medicina Oriental Japón-Nicaragua, está impulsando varias actividades y recaudando donativos de dinero para enviar a Japón.
Según Karuo Yamaki, Director del Centro de Acupuntura, son varias las acciones que están tomando.

“El 15 de marzo hicimos una feria en Multicentro Las Américas para recaudar fondos, y estamos muy agradecidos con los hermanos nicaragüenses, porque recaudamos 7 mil 500 córdobas. También hemos puesto una cajita en la clínica para que la gente done lo que pueda. Nosotros pedimos que den lo que les salga del corazón”, dice Yamaki.

En cuanto a las muestras de solidaridad expresadas por el presidente Daniel Ortega, Yamaki se mostró agradecido.

“Es obvio que esto ha conmovido a todo el mundo. Fue la primera vez que el presidente Daniel Ortega visitó la Embajada de Japón. Porque cuando el Mitch y el huracán Félix, Japón no dudó en ofrecer su ayuda a este hermano país, y yo creo que esto es una muestra de solidaridad y de agradecimiento”, señaló Yamaki.

Para cualquier aclaración sobre cómo ayudar al pueblo de Japón, las personas interesadas pueden comunicarse a los siguientes teléfonos: 2253-0344 ó 2253-0340, escribir al correo iesmo@turbonet.com.ni o dirigirse a la dirección: De los Semáforos de Rubenia, 7c abajo, Managua.