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Wolfgang Thierse, Vicepresidente del Parlamento alemán, estuvo de visita la semana pasada en Nicaragua, y durante tres días sostuvo intensos encuentros políticos que lo llevaron a una conclusión: existe el peligro de un retorno autoritario en el país.

El parlamentario se reunió con dirigentes de las principales bancadas del parlamento, entre ellos Eduardo Montealegre, de “Vamos con Eduardo”; Maximino Rodríguez, del PLC, y Edmundo Jarquín, del MRS. También se reunió con el ex vicepresidente Sergio Ramírez y con el poeta Ernesto Cardenal, con Sofía Montenegro, con Georgina Muñoz y con Vilma Núñez, por la sociedad civil.

Thierse se reunió también con el canciller Samuel Santos, con el director de EL NUEVO DIARIO, doctor Danilo Aguirre Solís, y tenía previsto un despacho con el presidente Daniel Ortega, que fue cancelado de forma imprevista por el mandatario.

Estuvo en el Colegio Alemán, fue testigo de la firma de un convenio de US$18 millones entre el banco KFW y Enacal para el mejoramiento del sistema de agua potable de Granada. Visitó al obispo Bernardo Hombach y la Casa de los Tres Mundos.

Durante una conversación en La Gran Francia, un hotel de Granada, Thierse expresó su preocupación por el futuro democrático de Nicaragua. “En estos días he visto que Nicaragua es un país muy hermoso, con grandes oportunidades, pero si quiere un desarrollo económico y social, necesita la estabilidad de su Estado de Derecho y eso es lo que le deseo al pueblo de Nicaragua, sobre todo después de la dictadura de Somoza y del acontecimiento de la revolución sandinista, admirada por los alemanes, después de la guerra civil de los ‘contras’; pues ahora se les desea un desarrollo estable para cada uno de los nicaragüenses”, dijo Thierse.

Dijo observar que hay “pluralismo democrático, muchos ONG con mística que trabajan en el desarrollo económico, cultural y social. La Iglesia Católica juega un buen rol como Iglesia de base, me llevo buenas impresiones, y claro, observo un conflicto básico en torno a las instituciones democráticas”.

¿Cuál es la impresión que tiene del proceso político nicaragüense después de su visita?
El presidente Ortega y el gobierno tienen un buen año trabajando, su política ya está ganando perfil y las tareas se están haciendo visibles y también los conflictos. Otro tema importante, que surgió sobre todo con los jefes de bancada, es el futuro de las instituciones democráticas en Nicaragua, si pensamos en la relación, por ejemplo, del Parlamento --representantes elegidos-- y por el otro lado, el movimiento de los CPC.

Un tema importante es la independencia de la justicia y de la prensa. Y también los programas sociales del gobierno, como Programa Hambre Cero, Usura Cero. Me quedó claro que las disputas políticas en el país están afilándose.

A nivel de política exterior, me parece muy interesante el proyecto de ALBA. Es un complejo de integración más cercano de cuatro países con el cual se unen grandes esperanzas y expectativas. Ahora bien, si eso se cumplirá o no, no queda muy claro, de acuerdo con lo que pude palpar en las conversaciones.

Claro está, que los temas de Derechos Humanos fueron muy importantes en todas las conversaciones. Yo vengo en este viaje de Guatemala, un país lleno de violencia y de inseguridad personal, y también con problemas de narcotráfico. En cambio, Nicaragua está en una situación mucho mejor en ese sentido. Sin embargo, no deja de ser un país de paso del narcotráfico y de la criminalidad organizada. Eso se siente aquí que es un problema serio.

¿Le dio la impresión de que después de 18 años de transición democrática en Nicaragua, el país tiene dificultades para administrar los conflictos políticos?
Ciertamente diría que Nicaragua es una democracia joven. Y eso también significa ciertos problemas. Lo importante es asegurar la independencia de la justicia y darle toda la posibilidad de despliegue democrático al Parlamento.

El Parlamento, en realidad, es la institución más importante en cualquier democracia. Se dan conflictos muy candentes si otros órganos limitan las facultades del Parlamento o si se puede sospechar que la justicia no es verdaderamente imparcial.

En Alemania tenemos la experiencia de que el Estado de Derecho y las instituciones democráticas fuertes son la garantía para un buen desarrollo y equilibrado económico y social. Alemania lo tuvo que vivir después del horror de la Segunda Guerra Mundial y del nazismo. Alemania tiene una muy buena experiencia con la separación de los Poderes, e instalando instituciones de un Estado de Derecho, bien consolidadas.

Después de las conversaciones que sostuvo con jefes de bancada del Parlamento, ¿piensa que Nicaragua podría estar preparada para un cambio de régimen político e ir a un parlamentarismo?
La Constitución Política de Nicaragua dice que es una democracia presidencial. Me parece que sería bueno tener una relación equilibrada entre el Presidente fuerte, pero con un Parlamento también consolidado y fuerte; y los demás elementos democráticos, porque el Presidente y el Parlamento están legitimados por elecciones democráticas. Por eso deben tener una posición más fuerte en una democracia que otros mecanismos de base que no han sido electos, sino que surgen por la mística, por la autoiniciativa. Hay que celebrar cuando hay elementos de base en la democracia. Pero la credibilidad de la democracia pide que haya reglas claras para la toma de decisiones. Si se puede dudar de las decisiones, entonces tiembla la democracia, y eso hace que los conflictos enardezcan.

¿Los diputados con los que se entrevistó le expresaron preocupación alrededor de la competencia electoral?
Ellos expresaron su preocupación acerca del rol de los CPC. Y también frente a ciertas decisiones del Consejo Electoral. Parece que en ese aspecto en este país hay ciertos temas. El rol de estos dos elementos, de estas dos instituciones, no parece contribuir a la paz política interna del país. Por el contrario, parece crear problemas.

Los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, ¿pueden ser un mecanismo que incentive la participación ciudadana? O, por lo que usted pudo escuchar y observar, ¿podrían fomentar el autoritarismo político?
La participación es buena, que haya la mayor cantidad posible de chances de participación para los ciudadanos, que sean sensatas. Pero tiene que ser directa, y, además, protegida ante la instrumentalización partidista unilateral. Los mecanismos de participación no deben conducir a debilitar otras instituciones clásicas de la democracia, por ejemplo, el fortalecimiento de la comunicación democrática. Que los ciudadanos tengan la posibilidad de formular sus necesidades, eso es muy bueno; pero no es sustituir ni suplantar ni desplazar a los órganos democráticos previstos para ello, porque si no, surge una democracia voluntarista, y eso no es una democracia parlamentaria, que vive de reglas, de decisión y de procesos de legitimación vía elecciones.

En el diálogo con representantes de la sociedad civil, ¿percibió falta de comunicación con el Poder Ejecutivo?
No lo puedo apreciar en este momento. En todo caso, los miembros del Frente Sandinista sostienen que los CPC deben servir para que los ciudadanos tengan la posibilidad de ejercer presión sobre las diferentes entidades gubernamentales en los diferentes niveles, para lograr lo que se requiere y así fortalecer la comunicación.

Pero cuando un partido de gobierno dice algo así, está diciendo a la vez que necesitan eso. Pero sí sé que ya antes había una ley para la participación municipal. Esas posibilidades legales realmente hay que usarlas de manera razonable. Pero no hay que presionar a los demás partidos a hacer lo mismo.

¿Observa usted en términos generales un retorno autoritario en Nicaragua?
Sí.

¿Por qué?
Eso fue lo que se me transmitió por parte de muchos interlocutores. Además, si uno viene del marco europeo, resulta más que asombroso, que la esposa del Jefe de Estado juegue un papel tan preponderante, porque ella no está legitimada con los mecanismos democráticos por ningún lado. Eso, para las democracias europeas, ya con su experiencia, es algo realmente raro.

Como observador, ¿qué recomendaciones podría dar para el desarrollo institucional de Nicaragua?
Lo importante sería seguir insistiendo en defender la prensa independiente, buscar que la justicia sea independiente, autónoma e imparcial. Y lograr que haya partidos fuertes en el buen sentido, es decir, muchas fuerzas partidistas bien consolidadas que puedan meter más gente en un proceso político democrático.

En Nicaragua existe el temor de que se use el Poder Judicial como arma política, ¿Alemania cómo ha resuelto el tema de la independencia del Poder Judicial?
La Corte Suprema Constitucional en Alemania, que es una instancia aparte, goza de la mayor aceptación en el pueblo alemán entre todas las instituciones democráticas del país. ¿Por qué? Es verdad que los magistrados de esa Corte son elegidos por el Parlamento bicameral, por ocho años, no se pueden destituir en ese tiempo, y los políticos echan a perder su imagen y mueren --políticamente hablando-- si intentan tratar de incidir sobre los jueces. Es verdad que los políticos a veces nos molestamos con uno u otro fallo de esa Corte, pero por supuesto, lo respetamos.

¿Cuál es el futuro de la cooperación alemana?
Nuestras relaciones son buenas entre ambos países; son estables, además. Nosotros apreciamos los esfuerzos de Nicaragua en el campo de los Derechos Humanos. Alemania por eso apoyó la candidatura de Nicaragua a la Comisión de Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Vemos que Nicaragua también intenta en su relación con Centroamérica y Estados Unidos asumir posiciones moderadas, realistas. Nicaragua, además, es un socio al desarrollo de la cooperación de Alemania, y hay un sinnúmero de ONG alemanas relacionadas con la promoción del desarrollo económico, cultural y social del país, y eso seguirá siendo así.

¿Qué impresión le causa el tema de la transparencia en Nicaragua? Aquí ha habido una gran controversia por la cooperación venezolana que no ha sido incorporada al Presupuesto General de la República.
En verdad no sé evaluarlo porque no conozco los detalles. Sólo puedo decir que, en Alemania, el mayor principio de la política presupuestaria y fiscal, es verdad y claridad, verdad y transparencia, ese es el principio. El Parlamento es el que se ocupa definitivamente de eso. El gobierno realiza los gastos, tiene que presentar todos los gastos al Parlamento, y el Parlamento dice sí o no. En el Parlamento, el gobierno podrá obtener apoyo a través de sus fracciones o coaliciones, pero también los miembros de la misma fracción gubernamental quieren saber muy bien qué está haciendo su gobierno. Nosotros los parlamentarios alemanes tenemos una autoestima muy desarrollada, no recibimos sencillamente instrucciones del gobierno, por el contrario, es al revés: el gobierno está empleado por el Parlamento. Los diputados son los que dan los mandatos y decisiones al gobierno para que se ejecuten.

¿Piensa entonces que el Parlamento nicaragüense podría jugar un papel más vigoroso?
Pienso que eso es una aspiración natural y necesaria de cualquier Parlamento en una democracia, porque para eso han sido electos, para formular políticas para su país y para que controlen al gobierno.