Francisco Mendoza S.
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San Rafael del Norte, Jinotega

Más de diez mil personas de los cuatro puntos cardinales del país se dieron cita en el municipio de San Rafael del Norte para celebrar con fervor religioso el 18 aniversario de la partida física hacia el reino celestial, del padre Odorico D’Andrea, un santo para los habitantes de esta localidad.

Para que los asistentes pudieran alcanzar y escuchar la misa solemne celebrara por monseñor Enrique Herrera, Obispo de la Diócesis de Jinotega, quien era acompañado por todo el clero diocesano, se utilizó el Estadio Municipal de base ball, el que estaba lleno. Todos querían conocer también los avances para la canonización del religioso.

El doctor Alfonso Valdez, quien estuvo a la cabecera del padre Odorico D’Andrea hasta el momento de su partida, miembro del comité organizador del 18 aniversario de la muerte del sacerdote, señaló que no esperaban tanta gente. “Esperábamos unas seis mil personas, pero acá hay más”, dijo.

“ Ni para la exhumación del cadáver del padre Odorico vino tanta gente como hoy. Siempre ha venido mucha gente, pero no como ahora. Nos quedamos cortos con lo que habíamos planificado. Eso sólo significa que grande es Dios cuando las cosas se hacen con devoción”, señaló.

Peregrinaje

Las personas que no alcanzaron en el Estadio, se dirigieron a la iglesia del Tepeyac para visitar el sarcófago donde descansan los restos del padre D’Andrea, mientras otros se encaminaban a la parroquia para rezar sus oraciones a favor de la canonización del sacerdote, petición de todo un pueblo que conoció las bondades y trabajos del religioso.

En la celebración de la Santa Misa, monseñor Herrera señaló que estaban en ese lugar “porque Dios así lo había dispuesto por medio de su siervo Odorico, quien fue fiel discípulo y misionero de Cristo en su ministerio sacerdotal. ¡Cuántos signos de bendición el Señor hizo y sigue haciendo a través de este siervo, entre los que están curaciones y conversiones!”, aseguró.

“Nacido para santo”

El padre Odorico D’Andrea nació un 5 de marzo de 1916 en Montorio al Vomano (Terano-Italia), hijo de don Antonio D’Andrea y de Ana Rosa Valeri, quienes le pusieron el nombre de José. En 1939 entró al seminario menor, en 1931 pasó al seminario Farneto, y el 10 de septiembre de 1933 vistió los hábitos franciscanos, y fue donde tomó el nombre de Fray Odorico D’Andrea. El 25 de abril de 1942, fue ordenado sacerdote y nombrado maestro de los seminaristas de Farneto.

En 1952 el padre Odorico solicitó a sus superiores ser enviado a la misión franciscana de Nicaragua. Llegó al país el 26 de agosto de 1953 destinado a la casa de Matagalpa. El 12 de febrero de 1954 llegó a San Rafael del Norte, adonde se quedó hasta que fue llamado a la presencia del Señor.

Entre los trabajos que realizó están el inicio de la construcción del actual templo parroquial de San Rafael del Norte y La Concordia, en 1957. En 1983, el 23 de enero, fundó la familia religiosa de las Hermanas Franciscanas Peregrinas, para que se dediquen a la pastoral rural. Las obras llevadas a cabo por el religioso fueron innumerables, así como los servicios que desarrolló en la población, entre ellos la conexión del agua potable y de la energía eléctrica; y la construcción de calles y viviendas, entre otras.